Revista Literaria UTOPÍAS
SE ESCONDIERON LAS PALABRAS
Se escondieron las palabras
están en las sombras, sumergidas
será que están cristalizadas
por el riesgo de mi cordura helada.
Inunda mi corazón angustia
quiere evitar la daga de la cita
Sensatez de suplicar encubierto
lo que silencia cerrada mi alma.
Estoy en tu búsqueda consoladora
impulsa tu articulación perdida.
Exhalando boca a boca la felicidad que ingresa
volviendo la voz que transmite la palabra fundadora.
Beatriz Mobilia
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La guitarra es para mí un poco el templo donde yo entro a rezar.
Cuando necesito musitar mi salmo profundo, voy a la guitarra.
Por supuesto, no voy a tocar chacareras, que me encantan, ni gatos.
La chacarera en Santiago del Estero, la zamba en Tucumán
y el estilo en la provincia de Buenos Aires, para mi eso
configura la atmósfera tradicional y hermosa.
Pero para rezar, la vidala. Y la hora no importa, las nueve o
las tres de la mañana y no necesito el estímulo del vino, ni de amigos. Respondo al reclamo interior, al “cascabel” como lo llamaba
Ortega y Gasset: cuando se agita dentro de uno
el cascabel, es cuando se necesita andar ese camino para ver
qué rebaño lo anda buscando.
Atahualpa Yupanqui
1908 -1992