lunes, 7 de mayo de 2012


                                                                                                                                                                                                                                                              

INDICE

Lidia Arch................................................... 8, 9, 10
Blanca C. de Dal Bon.................................. 11, 12,13
Haydée Fuentes.......................................... 14, 15, 16
Ana María La Greca.................................... 17, 18, 19
Alcira Lucena............................................. 20,21,22
Beatriz Mobilia............................................ 23, 24, 25
Dominga Starópoli....................................... 26, 27, 28
Lucy Laffitte............................................... 29
Elisa Vázquez Salgado................................. 30, 31
Curriculum Carla Lentini............................ 32
Cuadro....................................................... 33
Autores invitados:
Domingo Lentini....................................... 34
Vivi García............................................... 35
Norma González Falderini......................... 36
Olga Fernández Latour de Botas............... 37
Lourdes Comerci...................................... 38
Artistas plásticos  y músicos  que
participaron de los encuentros literarios...... 39
Taller infantil............................................. 40, 41, 42,43
Secciones: 
Las letras más allá de la Gral Paz............. 44, 45
Historias de Vida...................................... 46, 47
Nota de color… con sabor.......................... 48, 49                   
Calles de Liniers...................................... 50, 51
Personaje de la Cultura: A. Gilabert.......... 52, 53
Personaje del barrio: Mónica Rey.............. 54, 55
  Utopías en proyección............................... 56, 57, 58, 59
Amores imposibles.................................... 60, 61
Encuentros literarios................................ 61
Notas post café......................................... 62, 63, 64







Revista de Distribución Gratuita
Órgano de difusión del Grupo Literario UTOPÍAS
Registro de la Propiedad en Trámite
Registro de Marcas 1503289
AÑO 18 Nº 23
Diciembre 2010

Correspondencia: Cosquín 624 - C.A.BA. – CP 1408
Patrón 6445 – C.A.B.A. CP 1408

Teléfonos: 4641-2501 / 4641-1328 / 4641-9052

Los trabajos firmados son de exclusiva responsabilidad de los autores y no expresan necesariamente la opinión del Grupo Editorial.
La reproducción total o parcial de los trabajos aquí publicados está permitida, siempre que se mencione la fuente y el nombre del autor.

Dirección
Alcira Lucena

Equipo de Redacción
Lidia Arch
Blanca C. de Dal Bon
Haydée Fuentes
Ana María La Greca
Beatriz Mobilia
Dominga Starópoli

Nota: las personas que integran la redacción de esta revista no perciben honorarios.
EDITORIAL
Una nueva cita se ha concretado, como todos los finales de año, cuando diciembre nos fuerza a adaptarnos al calor y la humedad, entre brindis, exquisitas comidas, reuniones de amigos y compras de último momento nos encontramos dando los toques finales a esta revista literaria, la número 23, que hemos preparado durante  varios meses.
A continuación el lector podrá apreciar el trabajo de muchas personas que seleccionan entre sus escritos aquellos que tienen la cantidad de palabras y la extensión justa para cubrir las páginas que ponemos a disposición de los lectores.
Como cada año recurrimos al auxilio de amigos y vecinos quienes con su aporte permiten, una vez más, que cada ejemplar llegue en forma gratuita a los lectores.
¿Será por el calor reinante? ¿Será por el clima político caldeado? ¿Será que el tiempo en este diciembre no nos alcanza para cubrir los compromisos que surgen?
¿Será por…?  No hay una explicación lógica pero,  como en años pasados las integrantes del equipo de redacción decimos (igual que siempre): “El año que viene hacemos la revista antes de fin de año”.
Después de doce meses recordamos la promesa incumplida.
A nuestros lectores quiero contarles que, pese al calor que aletarga las neuronas, los textos que ponemos a su disposición han sido seleccionados con mucho esmero.
Es así como cuentos y poemas los llevarán a un mundo de fantasía y belleza.
La artista plástica invitada: Carla Lentini  nos permite  publicar una de sus obras, actitud que agradecemos.
 La escritora Olga Fernandez Latour de Botas al cierre de su disertación en nuestro encuentro literario de noviembre nos leyó un poema de su autoría  escrito con la emoción de su vuelta al barrio, lo publicamos para que los lectores compartan su emoción en el recuerdo.




Como siempre los nenes del taller infantil que han trabajado durante todo el año en cuentos y relatos tienen su espacio, es el semillero de utópicos que en el futuro sorprenderán al mundo con sus trabajos.
Lidia Arch nos informa sobre una de las calles del barrio, en este número Onésimo Leguizamón.
Dominga Starópoli escribe sobre una olvidada y desconocida heroína de la independencia: María Remedios del Valle.
Haydée Fuentes busca en el pasado trabajos de poetas que han sido olvidados, tal vez porque escribieron “más allá de la General Paz”
Blanca C. de Dal Bon nos enseña una rica receta para estas fiestas que le brindara la artista plástica Alma Knees.
Beatriz Mobilia nos cuenta la historia de otros “Amores Imposibles” , en esta ocasión Eloisa y Abelardo.
Ana María La Greca recopila un año de trabajo, es nuestra memoria y difunde lo realizado, informa sobre los libros y revistas que hemos recibido, todo ello a través de Utopías en proyección.
Por mi parte tuve el placer de entrevistar a dos personalidades que son un ejemplo para la comunidad, fuertes, idealistas y dignas de admiración: el señor Edgardo Gilabert, periodista deportivo y la señora Mónica Dahgut Rey, maestra de enseñanza primaria.
Frases, pensamientos, notas escritas por los asistentes a nuestros encuentros literarios, comentarios sobre un paseo a un sitio histórico de nuestro país. Es amplia la gama de temas que ponemos a disposición de nuestros lectores.
Agradecemos su constancia, el apoyo que nos brindan, quedamos a la espera de sus comentarios, críticas o sugerencias-
Será hasta el año que viene. ¿Será en diciembre? ¿Tendremos que luchar otra vez con el calor y la humedad?
Veremos, será… hasta el próximo número.
Gracias por acompañarnos.

Alcira Lucena


CELINA, UNA MUJER COMO TANTAS
por Lidia Arch

Otra vigilia más y van quince, pensé aquella noche mientras conseguía otro banco de hierro, para poder levantar las piernas, apoyarlas, las sentía cansadas y se veían hinchadas después de haber trajinado todo el día entre el hospital, el negocio y la casa. Esa mañana se había agregado a la falta de insumos y a las escasas chatas, la merma casi total en el agua del baño, por lo que decidí comprarle una para uso propio.
Lejos estaba de suponer que esa sería la última noche que pasaría en esa sala de ocho camas, todas ocupadas, más tres o cuatro mujeres a las que nos permitían quedarnos para cuidar a nuestros enfermos por estar muy delicados o no poder valerse a sí mismos. Ésta se veía limpia, a pesar de las ventanas con vidrios rajados asegurados con cintas adhesivas, las viejas y descoloridas baldosas y el umbral de mármol hundido en su centro por el desgaste, al igual que los escalones que los precedían dando cuenta de la inmensidad de seres que los transitaron.
Me acomodé a su lado con el mayor sigilo, no quería despertarla, cuando llegué ya dormía, al retirarme, ese medio día, después del almuerzo, con la mirada me acompañó hasta la puerta de la sala, y me despidió con un cariñoso movimiento de mano elevando apenas el brazo; quedó a la espera de Mercedes su hermana menor, quien me reemplazaría hasta la noche.
Si, a pesar de su gran y grande corazón gastado, de sus ochenta y tantos años – misterio guardado bajo siete llaves – se recuperaba bien de una delicada operación intestinal, me atrevería a decir, mejor que muchas jóvenes intervenidas por lo mismo en esa sala.
Cerré los ojos para descansar, puse en forma suave mi mano apenas apoyada sobre su cuerpo, como para hacerle saber a su inconsciente que ya estaba, sabía que mi presencia le daba tranquilidad…



Su cara resaltaba, como siempre desde hacía más de veinte años, por la blancura chocante de la piel, a la que no podía tocar ni un rayo de sol, había logrado que quedara así, de un blanco parejo, aunque enfermizo, después de la encarnizada lucha contra el vitiligo, el resto del cuerpo respondía, aunque con grandes lunares blancos, al apodo de “la Negra” con que la conocían todos por ser la más morocha de diecisiete hermanos.
A pesar del cansancio, esa noche el sueño no pudo conmigo, en su lugar empezaron a desfilar escenas de mi niñez, mi adolescencia, que me fundían a la de ella.
En las incontables horas que entregó al trabajo de modista en esa máquina de coser y la mesa de corte. Mi hermana y mi otra tía trabajaban afuera, por lo que quedábamos nosotras dos en casa. Desde mi más tierna niñez aprendí a comprarle los hilos, cierres, broches, agujas, botones, en fin todo lo necesario para su trabajo  y la casa en las horas que la escuela me lo permitía; lo hacía saltando, cantando y jugando.
Se erigió en líder sin siquiera saber que lo era. Aceptó lo que había heredado de la vida. Recibida de telegrafista, no pudo ejercer por cambios políticos.
Mi madre le enseñó el oficio de modista. Al morir ésta y mi padre, a solo ocho meses de mi  abuela materna, se hizo cargo de nosotras dos, aceptó la invitación de uno de sus hermanos de bajar a Buenos Aires desde su Catamarca, junto a su hermana menor y nosotras, sus dos sobrinas, que teníamos dieciocho y seis años.
La experiencia fue negativa desde muchos puntos de vista, pero decidió que nos quedáramos en Buenos Aires y enfrentarla sola aferrada a su fe.
También el amor llegó a su vida, aunque con dolor descubrió, faltando pocos meses para la boda, que era casado. Entre lágrimas siguió adelante, luchando para que no nos faltara nada.
Una campanada marca las once de la noche. Mi mano que sigue sobre la suya nota un mínimo temblor, no observo cambio en su rostro. A los pocos minutos se acerca la enfermera para

despertarla por un remedio, pero ya se había marchado, sin duda, al lado de su “negrita y amada” Virgen del Valle.
Cuántos seres anónimos como ella pasan por la vida, dando todo de si, y quedan perdidos en un silencio de voces con agradecimiento profundo pero callado, tal vez, como el mío.
Sea este un homenaje para tantas personas que como ella dieron y dan amor, ayuda, tiempo y entrega en silencio.

Munina

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AMISTAD

Ramo de violetas,
por su fragancia se encuentran
y se brindan entre si.
Murmullo de voces.
Afluente de ideas.
Volcán de emociones.
Oídos que escuchan.
Labios que callan.
Nido de coraje
que ayuda a volar.

Lidia Arch



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MARGOT
por Blanca C. de Dal Bon
Dedicado al “Café Margot” distinguido como Café Notable.
Camino por Boedo, viejo barrio para mis recuerdos. Está cambiado, yo tampoco soy la misma. Los pasos lerdos hacen que me detenga en cada vidriera, adornada con toques navideños en este diciembre de 2004.
Veredas que anduve en mi infancia feliz. Se acumulan vivencias y de pronto soy la niña, que de la mano del abuelo, las recorría, hasta llegar a un lugar, donde pasé de un descubrimiento al asombro, que se convirtió a través de los años en nuestro secreto.
Cierto anochecer caluroso nos detuvimos en el bar de la esquina de Boedo y San Ignacio. Sus ojos pícaros seguían el andar de una bella moza que, de mesa en mesa, servía a los parroquianos.
Las primeras veces no le di importancia, pero una noche estiré el cuerpo y en puntas de pie mi cara se pegó a la abertura de las cortinas, entonces la vi., era una muñequita de porcelana de tez blanca, cabellos negros y con una pollera más bien corta con un tajo al costado que mostraba una pierna larga y fina. Escuché su voz que cantaba muy dulce, con acento afrancesado.
La mano del abuelo apretó la mía al sentirla temblar, nos miramos, él sonreía, yo también, aceptando el embrujo que ahora no era sólo de él.
 - Abuelo – le dije - ¡qué linda! Parece francesa, y es tan jovencita.
- Si – me contestó – no debe tener ni veinte años. Un día – continuó – vamos a entrar a tomar una limonada.
¡Qué emoción sentí! Era algo grandioso entrar a un bar y además la veríamos de cerca.
Llegaron las fiestas que entregaba el año cuarenta, se iba una década y festejamos la llegada de la nueva que tantos cambios produciría al país.
Los días de enero iban pasando en reposo, cada tanto le recordaba al abuelo la promesa. Luego supe que debía juntar las monedas suficientes para nuestra aventura.
Después de una tormenta al atardecer se tornó fresco, como para caminar, y dijo las palabras claves: -¿Vamos al café?-
Como mamá sabía de la invitación planchó el más hermoso vestido que recuerdo haber tenido.

Ya en la mesa del bar, se acercó ella, coqueta con una blusa rosa y su pollera negra. Pedimos casi a dúo una limonada, entre risas compinches.
Cuando nos sirvió le pregunté  cómo se llamaba y si era francesa.
- Soy Margot – y con un mohín dijo – nací en Francia.
La boca roja mostró una hilera de dientes muy blancos, sus ojos eran verdes… de un verde que aún hoy en el tiempo me asombran.
¡Qué placer! Me sentí grande entre los grandes. Él la miraba, la seguía de mesa en mesa y no era el único.
No supe si fue la dueña o la esposa o la hija del patrón, tampoco eso nos importaba, ella si, como era entradora con todos, muñequita brava que sabía que turbaba los corazones.
Regresamos a casa cantando sin pisar las rayas de las baldosas y cuando lo hacíamos, repetíamos: ¡Perdiste! ¡Perdiste! Entre choques de alegría.
Cada semana hacíamos el paseo y un fin de mes entramos otra vez. Pidió un almendrado para mi y una cerveza para él…
Pasaron un par de años, un anochecer de fines de marzo se nos cayó la estantería, como se dice cuando algo nos sacude.
Ella no estaba, el patrón servía las mesas. Se detuvo en la puerta una voiture, bajó un joven elegante con unos bigotes muy finos y entró. Al rato salió, detrás de él Margot, quedamos con la boca abierta, estaba deslumbrante, un vestido de gasa floreado con pollera campana que hacía más diminuta la cintura. Un cuellito de encaje en el borde del escote. Una boina azul con un broche de marfil con margaritas en el mismo tono que en el vestido. Guantes largos y blancos, como los zapatos, y un abanico con el que me hizo una caricia al salir, guiñándole un ojo al abuelo que casi estaba para el soponcio.
Subió al auto y se fue… lo miré al abuelo a los ojos, estaban empañados no se si por la emoción o el dolor.
Regresamos sin hablar, con pena porque entendí su amor secreto y no sabía qué decirle ni qué pensar.
En la mañana estaba aún en la cama, cosa rara en él que se levantaba con el sol. Tomando la leche le comenté a mamá lo ocurrido, me explicó que era algo natural y que a veces nos enamoramos de un sueño imposible, y que yo iba a comprender con el paso de los años.
En el patio el abuelo fumaba su cigarro después de cenar, se hablaba de todo, pero “ese tema” no se tocó más.
Así fue que una noche salimos otra vez a caminar, el ansia compartida nos empujó a esa esquina, al bar, íbamos asustados temiendo no encontrarla, pero al llegar las estrellas abrieron los ojos del

abuelo y supe que allí estaba.
Sonreía y su canto alegraba las mesas, los hombres la adoraban y mi nono también con su presencia tana, la gorra ladeada y el eterno toscano.
La amó hasta el último momento de su vida, y en el minuto de expirar me preguntó: ¿Te acordás de Margot?-
¡Si! ¡Cómo olvidarla!
Por eso entré hoy al café, es el mismo, un patrón dirige a jóvenes y apuestos mozos. Observo las paredes con cuadros, los antiguos fileteados. Mi mayor asombro es encontrar en una pequeña vitrina aquella boina azul, el cuello de encaje, el broche y los guantes blancos.
Sólo falta el abanico que rozó mis cabellos, su voz envolviendo mi alma y viejos fantasmas
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SOLEDAD
Eres soledad, pelo escaso y blanco
ojos pequeños brillo verde mar.
La ropa  raída pies finos y desnudos
mirar lejano y sueños de hogar.

Llevas jugando migas en la mano
bailarina radiante te alejaste.
Las traviesas palomas coronan,
recogen migas que vos dejaste.

Clara mutación, alma y esperanza
declinando los ases de la tarde
fina ternura, risas y tu baile
y hasta el durmiente sol parece que arde.

Cuando en vuelo te llama el gris cansancio
cierras la mano, ya no queda nada
última ronda, vuelo raso y vano
muere el encanto y quedas abandonada.

Blanca C. de Dal Bon

CERVATILLO DORMIDO

Cervatillo dormido en la quebrada
bajo el fuego creciente del verano,
tu cuerpecito inerte en el arcano
deja ver su perfil en la hondonada.

La tarde se perfuma en la cañada
que brota de tu piel, soplo serrano.
Tu pájaro boyero cantó en vano
el anuncio del sol de madrugada.

Bajo tus patas rígidas la tierra
te recibe con música, entretanto,
una nube de pétalos se encierra,

para envolver estrellas en un manto.
Volarán tus cenizas en la sierra
y el polvo de tus huesos se hará canto.

Haydée Fuentes

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Únicamente fracasa quien, al cometer un error
no es capaz de transformarlo en experiencia.

Ariel Álvarez Valdés





PLENILUNIO
(Coplas de pie quebrado)

Cuando el sol cae de bruces
en un ángulo de luces
celestial.
Y el crepúsculo te ofrece
el color que palidece
tan sensual.

En un áurea de colores
saludan los ruiseñores
al pasar.
Con la mágica trinada
se despide otra jornada
sin igual.

Y la noche resplandece
con la luna que aparece
sin igual.
El plenilunio brillante
que motiva a los amantes
a besar.

Y el amor junta las bocas
y las sombras los convoca
a soñar.
Y los sueños resplandecen
y los cuerpos se estremecen
al final.

Haydée Fuentes

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DÉCIMAS A LA LUNA
Luna que en su derrotero
va siguiendo al sol naciente,
su brillo fue prominente
cuando alumbraba el sendero,
palideció hasta el lucero,
y las estrellas brillantes
parpadearon un instante
para resaltar su brillo,
si hasta el canto de los grillos
pareció más excitante.

La noche como ninguna
tenía un cielo especial,
pura como un manantial
se reflejó en la laguna,
no quedaba duda alguna
que encandiló al universo,
cantó el amor en un verso
que los poetas sintieron,
y en flores se convirtieron
rayos plateados diversos.

Turbado el sol salió tarde
entre nubes pasajeras,
dio calor a la pradera
y prosiguió sin alarde.
Es que nunca fue cobarde
y ya al cielo lo perfuma,
entre algodones de espuma
y con su amor errabundo,
la envolvió, y en un segundo
la pasión convirtió en bruma

Haydée Fuentes


MIRAME A LOS OJOS
por Ana Maria La Greca
Amanda, una mujer cincuentona, lavaba con vehemencia la vereda amplia de su casa natal, en el ocaso de ese día de otoño.
La escoba iba y venía, velozmente, desparramando el agua que echaba con abundancia el pico de la manguera.
Algunos vecinos la observaban desde la acera de enfrente de pie y en corrillos susurrando, mientras otros se dirigían hacia la esquina a paso lento.
De pronto se oye el ulular de una sirena. Es un patrullero que se detiene frente a la puerta. La mujer ya casi había terminado con la limpieza, estaba jadeante y transpirando, cuando los policías descendieron del vehículo para acercarse a ella que se volvió con un gesto nervioso e impulsivo hacia el portón de rejas, caminó unos metros por el jardín y cerró la canilla automáticamente. Luego franqueó el paso a éstos al interior de la vivienda grande y antigua que lucía bien cuidada más allá del amplio espacio verde donde varios árboles: un limonero, un jazmín y el viejo gomero, oscurecían ese crepúsculo haciéndolo más siniestro.
Casi corriendo fue hacia la puerta de vidrios (azules, blancos y amarillos que también se continuaban en una mampara apoyada sobre la pared divisoria), al abrirla podía verse una larga galería embaldosada y ensombrecida por el parral que dejaba caer sus hojas, ya caducas, sobre el patio; este corredor unía las habitaciones con la cocina y atrás otra puerta para salir al terreno del fondo.
El alto ventanal de persianas de hierro, se iluminó desde adentro, alguien encendió la luz.
La menuda mujer avanza con los labios apretados, temblorosa, mientras que un intenso sudor le moja la cara, cae en gotas por los ojos y el pecho, las manos intentan desabrochar más la blusa y el aliento se entrecorta en breves y continuos suspiros.
El vecindario se agolpa pisando las baldosas de la vereda, aún mojadas, en el nacimiento de esa noche pegajosa y fatal.
Al rato vieron salir al padre de Amanda, don Vicente. Un anciano alto, corpulento, casi calvo y de rostro enjuto que iba tomado de ambos brazos y conducido hacia el auto policial.
- El “Tano” tuvo un ataque de demencia senil – dijo la señora de la casa contigua.
- Y claro, calcule que ya tiene más de noventa años – acotó Cosme, el quiosquero.
- ¡Trabajó tantos años de albañil que aún poseía mucha fuerza en los brazos! – exclamó la nieta de Cosme.
Amanda venía detrás, pálida, con la mirada perdida y muy dura, inmutable como siempre. El silencio pesaba en la densa oscuridad, por eso se pudo escuchar intensamente el chirriar de los frenos de la furgoneta, de la cual bajaron dos hombres uniformados; con voces casi inaudibles se dirigieron a sus colegas y luego a la dueña de casa.
- ¿Dónde está? – le preguntaron.
- Allí al lado de la pared – respondió ella.
Los hombres se acercaron al lugar indicado, miraron cuidadosamente el bulto y con las mayores precauciones lo levantaron.
En ese momento Amanda despedía a su padre con un beso en la mejilla.
Los policías llevaban ese “objeto” tapado, tomándolo uno de cada extremo hacia el furgón. Salieron por el pasillo cruzando el jardín, mientras los otros habían dado orden a los curiosos de abrir el paso dejando libre la vereda; así pudieron acercarse pronto al vehículo, el chofer ya tenía abiertas las dos puertas posteriores para acelerar la acción. Después de introducirlo y cerrar con llave, arrancaron…
En el móvil de atrás viajaba el detenido.
Amanda quedó como petrificada en la puerta cancel mientras una “catarata” de preguntas caía sobre ella: “¿por qué?”, “¿cómo”, “ ¿cuando?”…
De inmediato giró, caminó hacia adentro imperturbable y cerró.
Aceleró el andar pasando por la otra entrada, golpeándola, mientras daba unas vueltas de llave.

Las luces de la galería y de la sala se apagaron, quedando una tenue iluminación en la cocina.
El barrio seguía conmocionado dialogando:
- ¡Tan enamorada que se la veía a la pobre solterona!
- ¡El viejo no entendía razones, su hija era solamente para él!
- El tipo parecía un buen hombre, algo mayor que ella. Siempre que regresaban juntos se despedían en el jardín.
- Mi madre pasaba, justamente, en el momento en que el “novio” llegaba y hacía sonar el timbre. Don Vicente salió y lo hizo entrar hasta el jardín; Amanda apareció a recibirlo y lo saludó con un beso en la mejilla. El “Tano” quedó ubicado detrás de él y fue en ese instante cuando fríamente le clavó en la espalda la filosa cuchilla que tenía preparada. El hombre dio un aullido y cayó envuelto en un rojo vómito, mirándola fijamente a ella a los ojos en actitud interrogante y desesperada.
La sangre corría, formando un enorme charco, que siguiendo el declive del piso fue cayendo hacia la vereda.
El viejo envolvió en un papel de diario el arma y se encaminó hacia adentro, mientras Amanda, sin emitir un sonido, arrastró a la víctima junto a la pared, trajo una manta y lo tapó.
Mi mamá no pudo más y se desmayó. Suerte que alguien llamó al Servicio Médico que la atiende. ¡Gracias a Dios se recuperó pero quedó muy impresionada! – comentó una joven vecina a otra.
Al día siguiente en noticias policiales de la televisión matutina apareció en letras destacadas: “UN NONAGENARIO ASESINÓ DE UNA CUCHILLADA AL NOVIO DE SU ÚNICA HIJA SOLTERA, DECLAROSE CULPABLE DEL CRIMEN”…
Amanda continuó viviendo allí, sola, no hablaba con nadie. Todos los días, casi al anochecer, lavaba la vereda. Lo hacía después de visitar a su padre en la cárcel y cinco años más tarde cuando regresaba del cementerio donde éste fue sepultado.
La mujer, al baldear, siempre ponía en su centro musical una vieja canción de Lolita Torres que decía:
“No me mires ¡ igual que a otras miras ¡ pues de angustia ¡ moriré yo se. ¡ No me mires ¡ y si me miras ¡ MIRAME A LOS OJOS ¡ y allí me verás…”
UNA TARDE IDEAL
por Alcira Lucena

           

Después del almuerzo intentó dormir la siesta, no tenía sueño pero igual se quedó acostada. Quería descansar, su rostro debía lucir fresco y lozano. A las tres y media se levantó, después de una ducha caliente comenzó a prepararse para la salida. Se quitó  la cofia de baño y observó su cabello, estaba un poco aplastado pero con el peine y spray logró recomponerlo. ¡Lástima que María Rosa no abriera la peluquería los domingos! Sabe Dios el esfuerzo que le costaba mantener el peinado impecable desde la tarde del sábado.
Se vistió con cuidado poniéndose la mejor ropa interior, estrenó unas medias caladas con tramado de red. Por último el vestido de chiffón  marrón con un aplique de flecos en el ruedo. Parada ante el espejo observó orgullosa su apariencia, las piernas se lucían con esas medias y al caminar la legión de cordoncitos marrones bailoteaban sobre las rodillas destacándolas aún más.
Se maquilló en el baño, bajo la luz feroz del aplique colocado sobre el botiquín. Con cuidado tapó arrugas y ojeras, delineó ojos y cubrió de rimmel sus pestañas. Como final y con mucha delicadeza se pintó los labios.
El resultado de este trabajo la satisfizo, el cutis se veía terso y descansado, las luces de la confitería no eran tan potentes y allá luciría mejor aún.
Antes de ponerse el tapado se miró largo rato en el espejo, satisfecha de su figura, de su apariencia en general.
Caminó por la vereda cantando en voz baja, los tacos sonaban fuerte. Algunos la miraban al pasar, ella continuaba su camino con paso firme, en la avenida tomó un taxi, y observó el reloj con impaciencia. Faltaban veinte minutos para las cinco no quería llegar tarde pero tampoco ser una de las primeras. Caminó ansiosa hasta la entrada, el momento más importante de la semana estaba por comenzar: la tarde de música y baile para mayores en la “Ideal”.
Al entrar un músico desde el pequeño escenario ejecutaba en el órgano eléctrico un bolero, lo saludó con  una sonrisa y   el

brazo en alto. Sí, ejecutar era la palabra adecuada, el hombre no era muy bueno en su oficio, pero ponía voluntad y mucha energía en el trabajo.
Pidió un té con leche sin masas, “debo cuidar la silueta”, le dijo con sonrisa pícara al mozo que la atendía todas las semanas. Recorrió con la mirada los rostros conocidos: vio a Julia acompañada por su eterno novio, mal vestida como siempre. Llevaba un  conjunto de seda en colores claros, largo hasta los tobillos. El color era inapropiado para su imponente figura que luciría mejor con tonos pastel y la tela veraniega no era la más indicada para esa tarde de agosto. Su amiga le sonrió y ella le respondió soplándole un beso a la distancia, el mismo gesto que hacía antes, cuando saludaba desde el escenario.
En la pequeña pista de baile al lado del escenario estaba Antonio con su esposa, también Aurora y Felicitas, las dos primas infaltables concurrentes a esas tardes de baile y té con masitas. Ambas movían  las caderas con un ritmo y desparpajo impensado en su lejana juventud.
La música tropical parecía fuera de lugar y época entre las paredes de la antigua confitería, el lugar con sus  maderas talladas, mesas y sillas de principios de siglo se encontraba colmado por parroquianos, La mayoría superaba holgadamente los cincuenta años. En sus rostros distendidos se  reflejaba la alegría, disfrutaban plenamente la tarde de música y baile, como en su juventud. Algunos, como Antonio, acompañados todavía por quien fuera su compañera de danzas en aquellos años.
Julia, Antonio, Felicitas,  bailaban acompañados. Ella habitualmente lo hacía sola, y no en la pista. Se levantó y comenzó a danzar. Avanzó al compás de la música levantando los brazos con gracia y donaire, las caderas se movían al compás, los pasos eran marcados con elegancia. El pequeño sendero entre las mesas fue su pasarela, una sonrisa en los labios y los ojos haciendo guiños pícaros a los comensales, invitándolos a danzar.
Se dejó llevar por la melodía, era su momento sublime, sintió el gozo ya vivido con anterioridad, desde los escenarios,

cuando sentía las miradas de muchas personas fijas en ella. Cuando la pieza finalizó se encontraba cerca de la pista, permaneció allí y a los pocos minutos reinició su meneo, segura de ser la más bella y admirada entre todas las presentes. La mejor vestida, y sin dudas, con un cuerpo admirado por los hombres y envidiado por las mujeres.   
El solista terminó su trabajo y se retiró a descansar, se escuchó entonces el sonido de guitarras y aparecieron dos  cantantes mexicanos. Regresó a su mesa.  Bebió el te con leche ya frío con elegancia, a pequeños sorbos, recostada en la silla cruzó las piernas y acomodó los flecos.  En ese momento lo vio ponerse de pie y mientras se acercaba observó su ropa: traje gris, camisa blanca, corbata con diseños en verde y un papel en la mano.
Se presentó pidiendo disculpas por molestarla, era recién llegado a Buenos Aires, visitaba el lugar por primera vez y no podía dejar de expresarle admiración por su forma de bailar. ¿Podría la señora firmarle un autógrafo? Seguramente había sido una famosa bailarina y él quería conservarlo como recuerdo.
Por supuesto que firmó,  le escribió también una pequeña dedicatoria: Para Armando con cariño, en recuerdo de una tarde especial. Lo invitó a sentarse y él la convidó con un copetín.                              
Pidieron dos “Alexander”,  mientras brindaban  observó de soslayo las miradas sorprendidas de Aurora y Felicitas.
El organista ocupaba nuevamente su sitio, “Serenata a la luz de la luna” fue su primera interpretación. ¿Bailamos? Lo invitó.
- Lo siento, no me gusta bailar. ¿Qué te parece si nos vamos a un lugar más tranquilo, más cómodo, para poder conversar?
       Ella terminó de beber el cóctel y apoyó la copa con delicadeza sobre una servilletita.
Se puso de pie y le dijo: - gracias por la invitación, pero ¿sabés una cosa?... yo vengo aquí solamente a bailar.
        En esos momentos comenzaba un pasodoble y el ritmo la llevó veloz hasta la pequeña pista. Se mezcló entre los bailarines.
Era temprano, la tarde en la “Ideal” recién comenzaba.
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LOS RECUERDOS

En este baúl donde parecen secados
besos y caricias guardados por el tiempo,
nacen brotes de ellos, son los recuerdos.

Se enciende en fuga todo pensamiento
memoria de enjambre secreto,
voces que hablan desde el sueño eterno.

Como anzuelo recogerán todo alfabeto,
silenciosos con brazos abiertos y serán
esencia y serán presencia a tu herida abierta.

Triste cerrarás su puerta para siempre,
la melancolía a veces agranda la pena.
¡Hay que deshabitar el corazón de recuerdos!

Beatriz Mobilia




Salvemos a los niños de morir de hambre, de soledad,
por las guerras, el martirio, la desidia, el abuso y la crueldad.
Démosle amor, alimento, compañía, salud, caricias y sonrisas. Ellos son el futuro.
Dominga Starópoli

MI YO


Conciencia reflexiva atravesemos definidas
el umbral de nuestras vidas al mundo,
hoy somos capullos, maduremos en equilibrio.

Valoremos la vida afectiva y moral bien dirigida,
con percepción de estimular los sentidos profundos
dándonos recreo, a toda pasión embravecida.

Pasar como extrañas es fracaso, vestigio,
delata ausencia a la verdad, nada germina
todo se precipita, sin lograr futuro.

La verdadera senda busca alimento del yo
para tener lucidez y dimensión social con el más débil.
¡Si aprendemos a mirar el cielo hallaremos consuelo!

Beatriz Mobilia
 


La escritora Elda Forcatto nos hizo llegar su libro “Cora”de Ed. Juglería.
 “Cora” es una interesante historia que atrapa desde el comienzo. Una familia en la que ronda la psicosis con vetas de locura, amor y odio, que desencadena esta intrigante obra.
Cora se enfrenta a situaciones de injusticia, incomprensión y violencia que hace cambiar el curso de su vida. Pero algo va a suceder para que finalmente pueda encontrar su camino.
Compartimos con los lectores un breve fragmento de la obra.
… Estabas días y días en posición fetal.
Me daba vergüenza de que alguno te viera así. No comías con nosotros, sólo tomabas unas gotas de Halopidol en la jarra que contenía la leche, lo hacías cuando nadie podía verte. Ni lo sabías.
El doctor me ayudó a medicarte de ese modo, era la primera vez que lo hacía… No te conocía pero me escuchó, me ayudó a no morirme de miedo y a que no hiciera otro desastre contra vos o los otros. Me pidió reserva. No corresponde medicar a través de un tercero….
Dominga Starópoli

VUELO DE COLORES

El imán de tus labios adhieren en ofrenda
momentos olvidados para mis años serenos,
tu plasma corre dentro de mis áridas venas
consuelo del mejor vino añejo, muchacha nueva.

Hoy vuelve mi corazón a ser niño en abrigo
mientras el cielo borda colores este mes de octubre,
sugerente aire derrama aliento a naturaleza,
para verte espero impaciente luz nocturna.

El rumor del reloj señala la cita, toda quietud prospera
cuando envuelta en dulzura llegas por la calle desierta
con ojos arco iris y semblante ámbar de vuelo
al ser recibida con brazos de hombre diferente.

El universo es mágico, la fe ayuda en presencia,
a veces en la nieve se posa una paloma exploradora
para regresar el tardío ayer como ángel mensajero
y unir posible esperanza para revocar el duelo.

Beatriz Mobilia




 


Únicamente fracasa quien, al cometer un error no es capaz
de transformarlo en experiencia.

Ariel Álvarez Valdez


LA NOCHE
Cuando la noche se desvanece
ataviada de luna y estrellas
avanza la noche majestuosa
y en su hondura exhibe habilidosa
su figura misteriosa y bella.

Ajena al día que ha extinguido
resguarda el ensueño atesorado
de alguno que develar procura
qué hay más allá de su azul figura.
Así llega el momento anhelado.

Magnetismo, el misterio abstrae.
La mente circula en otros mundos
el vertiginoso andar estremece
otros cielos y vidas se mecen
en la oquedad de lo bello y profundo.

Pero la noche, que lentamente
transita brillante y sigilosa
invade los sueños de quien sueña
de todos sus secretos se adueña
y se marcha… bella y misteriosa.

Dominga Starópoli
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AQUEL ANCIANO
por Dominga Starópoli
El sol iba cayendo hasta que sus últimas luces apagaron el día. Me sentía triste y sola, pensé en distraerme y salí a la calle.
En el momento de cerrar la puerta de reja, pasó un hombre que me miró y sonrió. Era un anciano alto y delgado, la ascendencia africana se  veía en su piel morena sedosa y brillante. Tenía los cabellos entrecanos, algo largos, que enmarcaban un rostro bondadoso. Lo vi irse lentamente.

 Por tres días sucedió lo mismo. La segunda vez, después de mirarme y sonreír susurró algunas palabras sobre la felicidad. Y la tercera vez, dejó un papel sobre el cerco; lo tomé rápidamente, mientras veía al anciano alejarse hasta desaparecer.
En el papel (amarillento por el tiempo) había anotada una dirección y un nombre: Luciano .
Quise saber de qué se trataba y me dirigí hacia ese lugar.
Era una casa en el barrio de San Telmo y en el frente tenía un cartel de venta.
Vacilé unos minutos, hasta que toqué el llamador, al momento el cuidador abrió y entré.
La construcción, de mediados del siglo XIX se veía hermosa y bien cuidada. En las habitaciones había algunos muebles de época.
Pregunté si allí vivía alguien, el cuidador me respondió que no. Salí intrigada. Caminé y caminé hasta que cansada volví a casa.
Después de un tiempo, entré a trabajar en un negocio de antigüedades de aquel mismo barrio. Un día, entró al local un señor de mediana edad, fino, elegante y de buen trato. Compró un reloj muy antiguo, porcelanas y un sillón de pana. Pidió que le entregaran la compra esa misma tarde. Dijo llamarse Luciano y al dar la dirección quedé sorprendida, era igual a la del papel del cerco.
Yo misma le llevé lo adquirido hasta su casa. Me hizo entrar y acomodamos todo en una habitación.
Agradeció y sonrió; tenía la misma sonrisa que el anciano.
Al verlo tan cordial, le comenté lo que me había sucedido y le pregunté qué sabía él de esa casa.
- Le contaré – respondió - pasemos al escritorio.
Al entrar, algo llamó mi atención, un cuadro con la imagen de aquel anciano que durante tres días seguidos pasó ante mi, dejándome el papel en el cerco. - ¡Es él! ¿Quién es? – pregunté-
- Era mi abuelo – contestó Luciano – yo mismo lo pinté, poco antes que muriera. Fue mayordomo en esta casa desde muy joven, aquí mismo se casó y nació mi padre y aquí mismo el abuelo envejeció y murió. De niño solía venir, me gustaba este lugar y le decía al abuelo que cuando yo fuese grande compraría esta casa. Y él con su sonrisa y bondad me respondía: “Así será y aquí serás feliz como lo he sido yo”.
Antes de morir me entregó este sobre, diciéndome que en él estaba escrito el nombre de la mujer que yo amaría para siempre. Eso sí, lo debería abrir al instalarme aquí… cosas del abuelo – dijo Luciano, mientras iba a la cocina a buscar café.
El sobre de papel fino casi transparente quedó arriba del escritorio, lo toqué varias veces, estaba intrigada. ¿Adónde me llevaba esta situación?-
Me decidí y lo miré a trasluz, adentro había un papel (amarillento por el tiempo), como el del cerco, y en él estaba escrito mi nombre.
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LAS RAÍCES

Los sueños, flor y fruto de la vida,
firme raíz del árbol que plantamos,
su floración espléndida cuidamos
así, se mantendrá su estirpe erguida.


La estirpe de familia concebida,
como al árbol, al hijo lo guiamos
en raíz, flor y fruto trasladamos
aquella por nosotros recibida.

Junto al árbol está, es la mañana,
se oye el canto desde la ventana,
flor y fruto perfuman en su mano.

El camino marcado en su alborada
se distingue, insignias encumbradas.
¡Ya se ha cumplido el sueño! No fue en vano.

Dominga Starópoli


 INDIFERENCIA

Si ves a un chico dormido
descalzo, bajo un puente
sin sentirte dolido.
No has comprendido nada…

Si observas a tu paso
un árbol derrumbado
y no escuchas su grito.
No has comprendido nada…

Sin la risa de un niño,
el canto de algún ave
un abrazo con cariño.
No has compartido nada…

Si has amado y perdido
y te hiere esa ausencia,
recién habrás comprendido,
la cruel indiferencia.

Lucy Laffitte
13 Abril 1997
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No uses ropaje de invierno, en primavera.

Ana María La Greca
EL REGRESO

Regresé a las raíces de un origen lejano
buscando en los recuerdos perfumados caminos
erguidos eucaliptos, verde alfombra en el llano
compañeros de pasos, de amores y de trinos.

Las nubes extendidas miraron vacilantes.
Desde mi corazón, volaron las bandadas
de solitarios pájaros, caóticos, errantes
y en la creciente noche me sentí desolada.

Rescaté los silencios, las palabras distantes,
las cartas del terruño que alternadas llegaban,
las fotos ¡Cuántas fotos!, sostén del inmigrante
que integrando recuerdos, fantasmas alejaban.

Y en el vuelo de grises despertaron siluetas
arrastrando cansancio de dolores severos,
un barco presuroso embriagado en piruetas,
profundizó el surco ¡Oh dolor extranjero!

Y los sueños siguieron bailando su gran danza.
En racimos de nácar estallaron azahares.
La joven Buenos Aires despierta en asechanza
tejió pequeños soles en giros estelares.

Elisa Vázquez Salgado

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COMPRENSIÓN DEL PASADO

El duro trabajo de la tierra allá en Galicia,
esclavizó tus manos en los largos inviernos;
cargó tu espalda de escarcha; y la tenue caricia
no se posó en tu cuerpo abrazado de infierno.

Lejos quedó tu infancia, plena de soledades,
inclinada en la tarde con las bolsas de heno,
tus ojos renegridos cerraron mezquindades;
una lágrima ingenua, se acurrucó en tu seno.

Y un llanto de silencios y de juegos cautivos,
corrió como cascada por tu piel sarracena
sonorizó la alfalfa, sembró sueños de olvido,
ráfagas de esperanza, envolvieron la pena.

¡Labriega solitaria! Un pájaro en su vuelo,
susurrando tu nombre lanzó una profecía:
hablaba del amor, de América, otro cielo.
Supe que se cumplió. ¡Si! ¡Lo supe MADRE MÍA!

Elisa Vázquez Salgado


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… Entre tanto, miss Emily iba de un lado a otro de la habitación preparando una pequeña mesita, con bandejas y ceniceros, y pocos minutos más tarde entró Florence trayendo el té y unas finas tacitas que supuse recién compradas por Miss Barton. El té era chino y delicioso, y había también platos con bocadillos, tostadas con pan y mantequilla, y gran cantidad de pastelitos.
Florence ahora estaba resplandeciente y miraba a Miss Emily con una especie de placer maternal… como si su niña preferida estuviera jugando a dar el té a sus hermosas muñecas…

Fragmento de la novela “El caso de los anónimos”
de Agatha Christie

Carla Lentini
Vive en el barrio de Liniers desde que nació. Su madre estimuló su pasión por el dibujo y en un viaje a Europa, a los siete años, tomó contacto con las obras de los grandes maestros que la deslumbraron .
Si bien es autodidacta tuvo excelentes guías que la ayudaron a perfeccionarse.
Tomó clases con Patricia Pinciroli y durante sus estudios de publicidad creativa con el profesor Daniel Fidanza.
Le gusta trabajar y experimentar con todas las técnicas: óleos, carbonilla, grafito, tinta, acrílicos, pasteles, tiza, collage, etc.
Realizó esculturas en papel maché de personas y personajes de nuestra cultura que se encuentran expuestas en forma permanente en la biblioteca José Hernández, en Boquerón y Las Bases.
Expuso en la galería de la Defensa en San Telmo.; en el café literario Utopías; en la Corporación Sarmiento y en la Biblioteca José Hernández con motivo de los festejos del Bicentenario.
Participó de la Mega Muestra: “Doscientos años doscientos artistas” organizada por el CGP Nº 9 en el Museo Criollo de los Corrales, en el barrio de Mataderos.
 





































Carla Lentini
“Renacer”  óleo
FELIZ CUMPLEAÑOS

No servirá cubrir el nombre
con un manto de burdo papel,
cuando el nombre es una montaña
ni un manto de nieve puede con él.

Aquél que nace como una montaña,
estructura agreste de roca tendrá,
y aunque tiemble y se abra todo el planeta
incólume en su base perdurará.

Mente abierta como celeste cielo,
corazón amplio como etéreo vuelo
alma enraizada en un duro suelo
donde crecen flores y maduran anhelos.

No han pasado en vano todos estos años,
exhaustos, trajinados por lucha sin par,
pero aún siguen llenos de cálidos sueños
que ningún largo tiempo ha podido ajar.

Domingo Lentini
Para Utopías tangible
01992-2010

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SUCEDIÓ EN CORDOBA
por Vivi García

  Un día sucedió algo extraño en Córdoba. Una nena, llamada Martina estaba ayudando a su mamá a cocinar una torta de cumpleaños, cuando, al cascar un huevo encontró dos yemas. La madre, al ver el asombro de su hija, le susurró al oído: “dicen algunas personas mayores que cuando alguien encuentra dos yemas dentro de un huevo puede hacer con ellas lo que desee”. Martina de inmediato cerró los ojos (como para concentrarse) y las yemas de a poquito, se fueron transformando en un maravillo par de lentes amarillos, brillantes, ¡mágicos! La pequeña se los calzó sobre su diminuta nariz y salió a la calle. Lo que vio a través de sus cristales fue… cómo explicarlo… ¡sublime! Cada vez que posaba sus ojos sobre una persona, objeto o animal, podía ver el pasado de ellos. Por eso al mirar a su mamá la vio de niña tomando una clase de zapateo americano, ¡cómo se movía!; lo pudo ver a sus perro Timoteo recién nacido, parecía un ovillo de lana negra; a la heladera la vio flamante, sin ninguna rayita; y frente al espejo… se vio a ella misma con pañales y chupete.
  Desde ese día, en la casa de Martina, los vecinos hacen cola para que les preste por un ratito los anteojos mágicos.
  Yo ya saqué un pasaje a la ciudad Córdoba, espero que Martina me los preste… A veces no me acuerdo de mí, y quiero volverme a ver jugando en la hamaca de la plaza de mi barrio,  yendo a la escuela de la mano de mi papá (¡qué bien silbaba tangos!), o comiendo una de esas manzanas con caramelo que tanto trabajo me daban al quererlas morder.

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BARRIO

Mi barrio no tiene puerto,
una voz me dice: invéntalo
astilla los viejos corrales,
y sangra su charco animal.
Cruza bujías insomnes,
vuelve a las faenas,
y a la sombra del lugar.
Sigiloso llega el borde del cuchillo,
extremando las pupilas
en abierta soledad.
¿Quiénes dan paso a los duendes?
¿Quiénes inventan los caminos?
Abrevando en el verano de un barrio,
y libera los bretes
más allá de su arrabal.
Mi barrio no tiene puerto
una voz me dice: invéntalo.

Norma González Falderini

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La persona que se halaga a si mismo, es pobre de corazón.

Beatriz Mobilia




EL BARRIO DE MI INFANCIA

Nací en un pasaje con nombre de río;
las casas iguales, perfume de azahar,
vereda vestida de cuadriculado
y dos paraísos frente a mi portal.

Comedor y sala y, en el entrepiso,
en su “cuarto chico” escribía papá.
¡Todavía recuerdo con cuánto cariño
lo oía en su máquina de noche tipear!

También había un patio de cuyos canteros
subía a mi cuarto un fino rosal:
la rosa mosqueta que plantó mi abuelo
cuando ellos vivían en aquel solar.

El patio era un nido cuajado de flores,
plantas que, amorosa, cuidaba mamá:
la lila, la mata de jazmín celeste,
la hortensia, el penacho y arriba el parral.

Desde el piso alto el cielo era mío
y era mía la música del piano puntual
cuando una vecina tocaba ejercicios
en las tardes calmas, pesadas de paz.

Mi barrio era lindo… y era misterioso.
Sus pasajes breves me hacían pensar
en los laberínticos cursos mitológicos
de un mundo de ensueño, de un sueño real.

¡Ah Liniers! Mi barrio lleno de recuerdos.
¡Parece mentira volverte a encontrar!

Olga Fernández Latour de Botas

BREVES CRÓNICAS DE VIVENCIAS HISTÓRICAS
por Lourdes Comerci
Ahí estaba yo, luego de recorrer algo más de trescientos kilómetros, parada ante esa escalinata, frente a una gran estructura arquitectónica. A medida que avanzaba y subía cada escalón, mi corazón latía cada vez más fuerte. La observaba de un lado, la observaba de otro. Leía esos fragmentos escritos en sus paredes. Frases, todas ellas de aquel grande que un día se había llegado hasta allí con gran valentía e hizo lo que hizo.
Mis lágrimas rápidamente aparecieron. Quise enjugarlas, pero eran de emoción, necesitaban aflorar.
Allí están plasmados sus dichos que ¡oh Dios!, si realmente alguien los hubiera seguido al pie de la letra, mi querido Don Manuel, seríamos más grandes, seguramente.
Ahí estaba yo, en Rosario, con latidos fuertes, lágrimas en los ojos, un nudo en la garganta, una gran emoción, frente al Monumento a la Bandera.
Imponente arquitectura frente a las costas del Paraná, para rendir homenaje a la insignia que decidiste enarbolar, aquel 27 de febrero de 1812, para todo el pueblo de la Nación Argentina, la que con todo orgullo, llevo en mi corazón.
Al día siguiente, tras unos kilómetros más de recorrido, llegué a la ciudad de San Lorenzo.
Con curiosidad entré al convento de San Carlos. Comencé a recorrer las habitaciones y ver lo que se exponía.
La emoción me volvió a invadir, estaba pisando baldosas que, seguramente, pisó el gran libertador.
Al entrar a uno de los cuartos, observé que había un uniforme junto a otros elementos, un vidrio separaba de la otra habitación. A través de él se veían un par de sillas, una mesa, una biblia, una cama y detrás un cuadro con su imagen. Corrí, quise entrar, pero… “no está permitido pasar” rezaba un papel pegado en la puerta. ¡Qué pena Don José! Otra vez mi corazón había latido muy fuerte porque estuve a pocos pasos de la cama en la que descansaba la noche previa al 3 de febrero de 1813. ¿Qué estarías pensando? Seguramente, las tácticas y estrategias que usarías para comenzar con la liberación de nuestro país y   parte de la América del Sur.
Salí y caminé por el parque del convento, mientras mi rostro reflejaba una sonrisa por haber llegado hasta esos queridos lugares que formaron parte de la historia argentina.

INVITADOS A NUESTROS ENCUENTROS
LITERARIOS MENSUALES
ARTISTAS PLÁSTICOS

Enero.......................... Jorge Plantamura
Febrero....................... Marta Casabone,
                                      Patricia Chianeta
                                      Alicia Greco
                                      Laura Martín
Marzo.......................... Beatriz Papotto
Abril............................ Carla Lentini
Mayo........................... Emilse Luchetti
Junio........................... Alicia Espósito
Julio............................ Susana Yaggi
Agosto......................... Nelly Giso
Setiembre.................... Miriam Kippes
Octubre....................... María del Carmen Loureiro
Noviembre................... Carolina Riolfi
MÚSICOS Y CANTANTES
- Alicia Vander (tangos y boleros)
- “Los utópicos” Martín Dal Bon y Jason Dal Bon
Durante todo el año en el cierre de los cafés literarios cantamos guiados por Noemí Spivak. A todos  ¡Muchas Gracias!

Taller Literario Infantil “Amigos escritores”
Se publican a continuación los cuentos escritos por los niños
que participaron del taller durante el año 2010 

UNA OLA DE BONDAD
Abril Sánchez Muiños 10 años
Había una vez un chico llamado Francisco que apenas le decías una palabra te golpeaba, pero un día uno de los que le pegó le dijo: - ¿por qué le pegás a todos, no tenés cerebro para pensar cómo resolver tus problemas?
A él le dio furia, pero le llegó al corazón.Era raro, al día siguiente no le pegó a nadie. Cuando otro compañero le pegó a él, se puso a pensar y repitió lo mismo que le habían dicho.
Un día después ese chico tampoco le pegó a nadie. Y dicen que cuando a él le pegaron, repitió esta frase.
Así se creó una ola que fue por todas las escuelas, y desde ese día nadie le pegó a nadie.

EL MAGO QUE SE EQUIVOCA TODO EL TIEMPO
Agustina Medina Alvarado – 10 años
Yo estaba caminando por la calle y se me ocurrió llamar a un mago, le pedí ser feliz y me trajo una caja de bombones.
Le pedí un paraguas y me trajo un elefante.
Le pedí un perro y me trajo un gallo.
Le pedí una casa y me trajo un rancho; y le pedí de todo siempre me trae cualquier cosa, ya no lo aguanto más.
Yo no le voy a pedir más nada.
LAS HADAS Y LA JIRAFA
Ana Paula Bianco – 10 años
Una vez, en Sudáfrica, había una jirafa que un día, cuando estaba comiendo, se le sentaron arriba cinco hadas llamadas: Guadalupe, Morita, María, Candela y Catalina.
La jirafa les dijo gritando: ¡Hey, no se sienten en  mi espalda!
- Sólo queremos ser tus amigas – dijeron las hadas.


La jirafa dijo: - bueno.
Las hadas dijeron: - vamos de compras.
- No, no, yo no voy .
- ¡Dale, tenemos tarjetas de crédito!.
- Bueno, iré.
- No te prestaremos las tarjetas de crédito.
- No me las presten, chau.
Las hadas la siguieron a todos lados, la siguieron hasta el baño.
LOS LOBOS Y SU FAMILIA
Antonella Orellana – 10 años
Yo conozco dos lobos marinos y se como se llaman, uno es Globito y el otro Delfín. Uno tenía mucho miedo porque había perdido a su mamá, el hermano Delfín que era el más grande se había ido a buscar peces en el mar, estaban en Mar de Ajó, Globito se puso a llorar.
Se puso a caminar buscando a su hermano, encontró un helado de vainilla y dulce de leche y se lo comió. 
Después encontró al hermano, estaba pescando, sacó del mar veinticinco peces.
Después encontraron a la mamá, estaban muy felices.
Globito conoció a una loba marina que se llamaba Juanita, se quedó enamorado y le convidó peces.

EL POBRE ROBOT
Ezequiel Dugo Medina – 10 años
Electrobot era un robot que vivía en una cueva del árbol que, por dentro, era una cueva con artefactos muy avanzados.
Él tenía un poder, bueno, tenía muchos pero había uno que no lo sabía usar, era el que  al tocar a la gente la electrocutaba, pero él no lo sabía usar, por eso era el que más problemas le daba.
Siempre que saludaba a alguien lo electrocutaba y entonces se juró que no volvería a hacerlo sin aprender a utilizar ese poder.
Tardó un año y medio para volver, ahora tiene amigos y no los electrocuta.
¡POBRE CIEMPIÉS!
Julieta Gariboglio  - 9  años
Una tarde un  ciempiés que se llamaba Don Pedro  cuando paseaba conoció a una señora ciempiés  y se quedó enamorado. A la tarde se fue  a su casa  le empezó a hablar y se le escapó un beso. Cuando  ella le dijo que tenía novio Pedro le pidió perdón.
- Bueno, pero fue muy bueno – le dijo la chica.
- ¿Cómo te llamás? – le preguntó Pedro.
- Me llamo Doña Pedra.
- ¿Querés ser mi novia?
- ¡Claro!.
Así siguieron pero un día Pedro estaba tan distraído pensando en Pedra que la pisó y ella se murió.
AMY
Lucía Morales – 10 años
En un puerto muy pequeño que hay en medio de la bahía vivía una nena llamada Amalia, aunque todos le decían Amy.
Ella vivía con su abuelo, su madre era una sirena (Amy no lo sabía)
Una mañana sus amigos fueron a jugar a su casa.
Pedro mientras jugaban una mancha Amy tropezó y se cayó al mar, de éste saltó una sirena y la salvó, porque Amy no sabía nadar.
Ese día ¡conoció a su madre! Ella le explicó porqué no pudo estar en estos años con ella.
Ahora Amy la va a  visitar todos los días y disfruta por todos los años que perdió.
EL ROBOT EN LA PLAZA
Sebastián Ángel Díaz10 años
Había una vez un robot que se llamaba  Robotón y tenía una super cueva  y también un super robotmóvil.
Un día chocó con un auto y se le voló un tornillo.  Fue a su casa y como no tenía plata para comprar un tornillo nuevo pasaron días y días hasta que se volvió loco.
Atacó a todas las personas, les lanzaba tornillos por la boca, rayos equis por los ojos y electrocutaba a la gente cuando le daba la mano.

Un día fueron sus papas a verlo, y le dijeron:
-         ¡ Qué pavote! ¡Lanzas tornillos por la boca y no reparás el que te falta! . Robotón no se había dado cuenta de eso.
El papá le puso el tornillo que le faltaba y se fueron a pasear con los chicos por la plaza.

EL AJO POR EL GENIO BAJO
Sofía Ibarzábal – 9 años
Cuentan que en mi barrio hay un genio que vive en la calle.
Llegaron unos señores con esas máquinas que rompen las calles y salió un genio, pero nadie se dio cuenta, porque estaba disfrazado, se pusieron a discutir re mal.
En un momento el genio dijo: -A mí no me gusta tu trabajo y que tu máquina se convierta en un ajo.
Ahora la calle en vez de tener asfalto tiene pasta del ajo.
Al genio le encanta el ajo.

POBRES / RICOS
Valentina Bonina – 8 años
Guillermino es un hombre que vive en la selva porque es pobre y no tiene casa. Al principio no tenía amigos, un día se acercó un perro, que no tenía raza y entonces, le preguntó:
- ¿Vos tenés amigos?
El hombre, obviamente, le dijo: - ¡NO!!!
- ¿Y vos? – le preguntó el hombre – Me imagino que si ¿no?
- No, y… ¡yo no tengo amigos!, yo soy solo, no tengo a nadie que me acompañe, soy pobre, ni tengo casa.
- ¡Hay! ¡Yo tampoco!!! Podemos ser amigos.
- ¿Querés ser mi amigo?
Y obvio que el perro le dijo que si, porque no tenía dueño.
       Los dos juntaron plata, porque les dieron un trabajo y con todo eso se compraron una casa.
Y los dos compartieron la casa, nunca se pelearon y toda la vida estuvieron juntos porque tuvieron miedo de  hacerse pobres de nuevo.

LAS LETRAS MÁS ALLÁ DE LA GENERAL PAZ
Provincia de Entre Ríos
Ángela Rousset de San Martín
Nació en Colón, provincia de Entre Ríos en abril de 1897. Enriqueció su cultura literaria frecuentando autores franceses e ingleses. Comenzó a publicar sus composiciones en 1923 en la revista “El Hogar” y en diarios del interior del país.
En 1927 publicó su primer libro de poesías titulado “Poesías Humanas”- El escritor y periodista Juan Jose de Soiza Reilly ha elogiado también la obra de la autora.

EL SOLTERÓN

Es célibe obstinado… ¿Casarse?...¡La peor cosa!
Según él, si lo hiciera sería un pobre hombre.
Jamás mujer alguna llevaría su nombre,
nunca a mujer alguna llamaría su esposa.

Porque dentro de su alma de célibe egoísta
jamás se adormeció un sentimiento hondo;
aventuras de un día, mujer del bajo fondo
y una que otra muchacha de muy fácil conquista.

No todo ha de ser hielo… Ayer lo vi sentado
en la playa vecina. El cuerpo adelantado
hacia un precioso niño de ojazos muy azules…

¿Qué fue que a mi mirada la envolvió como en tules?
Con inmensa ternura lo sentó en sus rodillas
y vi que le besaba con amor las mejillas.
Angela Rousset de San Martín

Informe e investigación: Haydée Fuentes


Provincia de Buenos Aires
Mary Rega Molina

Nació en la provincia de Buenos Aires era hermana del poeta Horacio Rega Molina. Poseía una vasta cultura musical y literaria. Dominaba el francés y el italiano, también inglés, alemán y latín.
Empezó a dar a conocer sus poesías en festivales. En 1928 publicó su primer libro de poesías titulado “Canto Llano” con el que alcanzó grandes elogios de la crítica.
En 1925 realizó un viaje a Chile donde fue calurosamente agasajada y en 1928 visitó Europa. Colaboró en principales diarios y revistas de la Capital Federal.

ESTAMPA DEL RETORNO

Tornarme con las plantas ateridas,
por las nieves de todos los caminos;
¡y las manos devotas florecidas,
en lirios de los cármenes divinos!

Las lejanas pupilas encendidas
en la luz de los oros florentinos:
y las carnes sin luz, palidecidas
saliendo de otros siglos y destinos.

En el agua lustral de la Belleza,
redimida de atávica impureza,
en tocado de diáfano color,

ser por gracia mortal la eterna Amada,
que se vuelva a tu vida ¡iluminada
como un púdico fresco del Amor!
 Mary Rega Molina
Informe e investigación: Haydée Fuentes
HISTORIAS DE VIDA
MARÍA REMEDIOS DEL VALLE
La Capitana del General Belgrano
En la batalla de Ayohúma hubo un grupo de mujeres (de accionar heroico) que socorrieron a los soldados heridos por las balas o los azotes. Ellas fueron llamadas “Las niñas de Ayohúma”  heroínas poco conocidas y olvidadas en nuestra historia. Una de ellas fue María Remedios del Valle, morena de cabello ensortijado, valiente y tenaz. Una de las primeras enfermeras argentinas.
Aunque no era permitido mujeres en el ejército, el General Belgrano la aceptó por su valentía y coraje y la nombré “Capitana” por su accionar y heroísmo. Era el paño de lágrimas de jefes, oficiales y soldados, que en la desgracia de quedar sin piernas unos, sin brazos otros, sin remedios ni auxilios para tratar de aliviar tanto dolor, ella los ayudaba. Sus manos cicatrizaron heridas, bajo el fragor de los cañones y las hogueras. Los soldados comenzaron a llamarla “La Madre de la Patria”.
Esta aguerrida mujer combatió en las batallas de Desaguadero, Salta, Vilcapugio y Ayohúma. Allí fue herida de bala y cayó prisionera de los realistas.
Presa y enferma organizó una fuga de varios oficiales patriotas, pero fue descubierta y la castigaron por nueve días azotándola públicamente.
Cuando terminó la guerra tenía el grado de Capitana pero estaba sola en el mundo, todos los suyos habían muerto en acciones revolucionarias.
Años después de la Independencia, en Buenos Aires, se veía a una anciana frecuentar los atrios de las iglesias de San Francisco, Santo Domingo y San Ignacio, también lo hacía en la Plaza de la Victoria. Pobre y andrajosa iba ofreciendo pastelitos o tortas fritas y a veces mendigando. Se hacía llamar “la Capitana”, nadie creía su historia y cuando mostraba sus brazos zurcidos por cicatrices y contaba que las había recibido en la guerra por la independencia todos la consideran loca.
Siendo diputado Juan José Viamonte en una oportunidad se cruzó con María Remedios por la actual Plaza de Mayo, no

podía creer que esa mujer envejecida y andrajosa fuese la Capitana.
Enseguida pidió que se le reconocieran los servicios prestados a la patria, cosa que finalmente entre idas y vueltas se le reconocieron, pero nunca llegó a recibir los auxilios económicos, porque el ejecutivo sepultó el expediente.
Dijo Viamonte: “yo no hubiera hablado, si no hubiese visto que se echan de menos documentos y datas. A esta mujer la conocí en el Alto Perú y la reconozco aquí pidiendo limosna. Esta mujer es una benemérita, digna de ser atendida, una gran luchadora de la independencia”.
Olvidada por la historia oficial, quizás por su condición de mujer, pobre y negra, bien vale rescatarla del ostracismo a quien los soldados de Belgrano bautizaron como “La Madre de la Patria”.
Hace muchísimos años, alguien que supo de su existencia y lucha por la independencia de la patria, quiso homenajearla y le puso el nombre de María Remedios del Valle a una callecita de dos cuadras y media en el barrio de Parque Avellaneda.

Dominga Starópoli

 

“SE HACE CAMINO AL ANDAR”

2010 un año, un buen principio. En marzo cumplí sesenta años de casada con mi esposo, ya delicado de salud, sin reparar que ya se iba.
El 28 de abril fallecido causándome un vacío indescriptible, lleno de momentos que estarán siempre a mi lado. La vida sigue.
El 18 de julio nació Lautaro, mi tercer bisnieto, pétalos de dulzura en la familia.
El 4 de octubre cumplió un año Lucio, mi bis madrileño y el 12 de octubre dos años Martina, la bis que es una campanita feliz y bailadora.
Un dolor, muchas alegrías con el amor de mis hijos, nietos, amigos y mis utópicas que alguien dijo: “son flores de acero”.
Señal que sigo andando
Blanca C. de Dal Bon
UNA NOTA DE COLOR… CON SABOR

¡Hola! ¿Cómo están mis atentos lectores?
Hoy la entrevista no es en mi cocina, los duendes duermen y mis ollas y sartenes tienen su momento de relax, que tanto merecen a través de estos años.
Voy caminando por estas tranquilas calles de Liniers hasta llegar al Pasaje El Hornero. Tarde soleada, casas con jardines que huelen a flores de primavera.
Toco el timbre, sale a recibirme nuestra querida amiga y artista plástica Alma Knees, besos más un fuerte abrazo.
Al entrar al living amplio y coqueto me deslumbran sus cuadros en las paredes, dándole movimiento al lugar. Todo es amplio, con finos adornos elegancia que se repite en la acogedora cocina con un aroma a café que dice: bienvenida.
Así es, llega un humeante capuchino, la especialidad de Alma, con chocolate en la mezcla y una copita de anís que me trae bellos recuerdos de mi infancia.
. Sabés – le digo – vengo en busca de la receta prometida, con historia para ofrecerla en la revista.
Es un exquisito postre elaborado por mi papá para las fiestas, esta receta llegó de Salta, como mi tatarabuelo Don Calixto Ruiz de Gauna quien fue el chasqui que trajo, después de siete días a caballo de Salta a Buenos Aires,  el mensaje  que decía: “Somos Libres”informando sobre la declaración de nuestra independencia en el Congreso de Tucumán, el 9 de julio de 1816.
Mi familia es una parte de nuestra historia, soy una chozna orgullosa de su pasado – dice mi anfitriona.
Esta es la receta de cocina que realizaba mi papá – continúa diciendo – él adornaba las largas mesas para toda la familia, además se encargaba de la comida, más bocaditos salados y dulces. El pan dulce aromatizaba cuatro días antes la casa y todo el pasaje.
Mi padre, Don Teodoro Knees fue periodista del diario El Cronista Comercial – me explica Alma.

Preparar este postre era una ceremonia donde todos cooperábamos, aquí va.

Postre de turrón
Ingredientes:
6 claras
Almibar:
por cada clara 4 cucharadas colmadas de azúcar cubiertas apenas con agua.
1 cucharada de anís en grano.
100 gramos de nueces picadas
100 gramos de almendras picadas
100 gramos de avellanas
200 gramos de cáscaras de naranja azucaradas y picadas.
200 gramos de cerezas al marrasquino.

Preparación:
Batir las claras a punto nieve. Aparte poner el azúcar cubierto apenas con agua en una cacerola con la cucharada de anís en grano, cocinar hasta punto hilo que es cuando se levanta la cuchara y el hilo no se corta.
En ese momento agregar el almíbar a las claras a nieve, suavemente, mientras se continúa batiendo hasta que con la cuchara al raspar se vea el fondo del recipiente.  Ese es el punto.
Retirar y en caliente agregar las nueces, almendras, avellanas, cáscaras de naranja azucaradas  y cerezas al marrasquino.
Unir todo con movimientos envolventes, poner en una fuente rodeada de higos confitados.
Esta preparación no endurece, es un postre dulce de turrón.
La fuente se coloca en el centro de la mesa y uno se sirve de ella.

Me despido de mi amiga dándole las gracias por la receta.
He pasado una tarde agradable en una cocina adornada con arte y buen gusto, plena de recuerdos de un pasado glorioso de un Alma exquisita.

Blanca C. de Dal Bon
NUESTRAS CALLES DE LINIERS:

ONÉSIMO LEGUIZAMÓN

Al caminar por las calles e infinidad de pasajes de mi barrio, la curiosidad de saber que hay detrás de cada nombre, me puede y es entonces que trato de informarme cuales fueron sus méritos para estar allí.
A veces las leo desde el colectivo, si, como ese nombre, Onésimo Leguizamón, un pasaje que nace en Andalgalá al 900 y termina tres cuadras después en Montiel al 1000.
¿Quién era?
Mi curiosidad me llevó a saber que era entrerriano, nacido en Gualeguay el 15 de febrero de 1839.
Estudió en el colegio de Concepción del Uruguay. En 1857 viajó a Europa con una beca concedida por Justo J. de Urquiza.
Ejerció como periodista en el diario “El Uruguay” de su ciudad natal y en 1862 se doctoró en Leyes en la Universidad de Buenos Aires. Fue Ministro de Educación de su provincia y entre 1864 y 1868 Diputado Provincial por la misma.
Desde 1865 hasta 1870 enseñó filosofía en el Colegio de Concepción de Uruguay. Tras el asesinato de Urquiza, se opuso a la elección como Gobernador de Ricardo López Jordán y se exiló en Buenos Aires.
Se desempeñó como jefe de redacción del diario “La Prensa”, enseñó Derecho Internacional en la Universidad de Buenos Aires. Más tarde fue electo Diputado Nacional por el Partido Liberal de su provincia.
De 1874 a 1877 fue Ministro de Justicia e Instrucción Pública en el mandato del Presidente Nicolás Avellaneda. Desde ese cargo fundó las primeras Escuelas Normales para Señoritas, reformó el curriculum de los colegios nacionales, reguló el establecimiento de escuelas agropecuarias – de las cuales fundó varias – y se destacó en su puesto al punto de generar celos en el ex Presidente Domingo Faustino Sarmiento.


En Junio de 1870 fue nombrado Ministro de la Suprema Corte de Justicia, cargo que cumplió hasta 1888. Renunció a su función judicial para presidir el Congreso Pedagógico Sudamericano en Buenos Aires.
Al poco tiempo fue nombrado Senador Nacional y fue uno de los autores y gran defensor de la Ley 1420 de educación universal, gratuita, laica y obligatoria.
En 1884 fue interventor en la provincia de Catamarca. Ese mismo año fundó el diario “La Razón” del que fue director hasta su muerte.
Era uno de los líderes más respetados del “Partido Autonomista Nacional” y promotor de la candidatura de la mayor parte de los diputados nacionales de su provincia.
En 1886 fue candidato al cargo de Gobernador por su provincia, Entre Ríos, pero no llegó a las elecciones ya que falleció en Buenos Aires el 20 de agosto de ese año.
Dejó escritos en su mayoría de carácter legal, merecen citarse “Las Leyes de la Guerra Internacional”, “La Cuestión de Límites entre San Luis y Córdoba”, “Instituto del Código Civil Argentino”.
¿Consideran como yo que tuvo una vida demasiado corta, pero vivida a pleno?.

Lidia Arch

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Personaje de la Cultura.
Edgardo Román Gilabert
Los mediodías del domingo muchos vecinos de Liniers sintonizan la radio en AM 1220 y una voz conocida les acerca buena música  e información. Es Edgardo Gilabert conductor, desde hace nueve años, del programa: “Liniers, un barrio con historia”. En sesenta minutos presenta notas y reportajes, comentarios de actualidad, problemas diversos, soluciones, proyectos, informa sobre actividades culturales y mantiene al oyente actualizado sobre los hechos más destacados de la semana.
¿Quién es Edgardo Román Gilabert? En la actualidad desarrolla una intensa actividad docente en institutos de nivel terciario especializados en periodismo deportivo, integra el plantel de profesores del ISPED (Instituto Superior de Periodismo Deportivo); Crónica – Escuela de Periodismo Deportivo; ESBA de Villa Urquiza y el Instituto 20 de Junio de San Isidro.
Tiene a su cargo materias especializadas: “Introducción al Periodismo Deportivo”, “Polideportivos” enseñando reglamentos y características específicas de diecinueve deportes. Es Vicepresidente del Círculo de Periodistas Deportivos de Buenos Aires.
Este hombre que ha desarrollado una carrera en esta especialidad del periodismo nació en Liniers y continúa viviendo en nuestro barrio. Su padre, Antonio Gilabert   destacada trayectoria a lo largo de su vida como ciudadano que trabajó intensamente en función social y cultural para el beneficio de los vecinos. En  su homenaje la Casa de la Cultura de Liniers lleva su nombre.
 En su juventud Edgardo cursó estudios de Medicina, que abandonó antes de terminar.  El deporte ocupó su tiempo libre, jugó al fútbol en su club, Vélez Sarsfield, en la 3º División y en la reserva, y también básquet integrando el equipo que en 1957 logró el ascenso a 1º División.
Pasaba su tiempo libre en el club, allí conoció a Mirtha Díaz, que formaba parte del ballet folklórico de la entidad, el amor hizo


el resto, se casaron hace más de cuatro décadas. Edgardo y Mirtha tienen dos hijos y cuatro nietos que son su felicidad.  
Los miembros de la familia Gilabert tienen especial vocación por el arte en sus diversas formas,  Edgardo no es una excepción,   integró el electo del teatro vocacional de Vélez Sársfield.
Actuó en “La Comedia de los Lunes” que se emitía en Canal 7 encabezado por Ricardo Passano y Nelly Medem. Se presentó en numerosas obras de teatro independiente.
A los 21 años, estaba haciendo teatro con la dirección de Hilda Bernard cuando un amigo de la familia, Alberto Renversade pensó en unir su facilidad de palabra, dotes actorales y amor por el deporte y le propone acompañarlo en una audición de radio que se emitía semanalmente con las noticias del club.
Así fue como se inicia en la profesión que sería la actividad principal de su vida. La actuación quedó relegada al periodista que fue creciendo cada día más.
En la prensa escrita realizó colaboraciones en diversos medios. Trabajó en El Cronista Comercial. Fue fundador de la revista “El Fortín” de Vélez Sársfield junto con el señor Osvaldo Rao. 
La mayor parte de su carrera la realizó en radio y televisión. En radio transmitió básquet desde el Luna Park junto con Horacio Irañeta. Formó parte del equipo deportivo de José M. Muñoz en Radio Rivadavia. En Radio Splendid con Ricardo Arias realizaba el programa “Entre las sogas y el tango” que se emitía cada sábado desde el Luna Park.
Desde 1984 comenzó a trabajar en Cablevisión, después en América TV Canal 2 donde fue la cara del deporte. Paulatinamente comenzó a cubrir diversas especialidades, jockey sobre hielo, polo, volley, natación, entre otras, además de fútbol y básquet. Viajó al exterior cubriendo los juegos olímpicos, campeonatos internacionales, mundiales de básquet.
Edgardo Gilabert es multifacético, añora la actuación, le apasiona el deporte, se preocupa por el barrio, su historia, su cultura. Continúa trabajando, en la docencia  y a través del micrófono. Un verdadero ejemplo de vida.
 Alcira Lucena
Personaje del Barrio
Mónica Dahgut Rey
“La calidad de la educación en nuestro país descendió en las últimas décadas”. “Los docentes se han transformado en trabajadores sociales compartiendo esa labor con la tarea educativa”. “Los sueldos de los docentes son bajos”. “Los maestros trabajan cuatro horas por día y tienen tres meses de vacaciones”. ¿Quién no ha escuchado alguna de estas frases? ¿Quién no ha pronunciado alguna de estas frases?
Podemos recordar el respeto hacia los maestros en nuestra infancia, su posición destacada en la sociedad (no por los sueldos que siempre fueron escasos, sino por el valor que se daba a su trabajo), en la actualidad observamos con preocupación los casos de agresiones y violencia que enfrentan día tras día. Los vemos en marchas, movilizaciones, paros, su profesión ha sufrido un deterioro notable y la curva descendente continúa aún.
Cabe formularse otra pregunta ¿qué sería de nuestra sociedad sin la labor de contención y servicio que brindan los docentes? Son muchas preguntas que se contestan solas, casi en silencio, con resignación.
En Liniers todavía tenemos el horizonte acotado de barrio, donde los vecinos se conocen, saludan, comparten comentarios y viven junto a sus hijos y nietos las diferentes etapas escolares. En este transitar de madre, y después de abuela conocí a Mónica, maestra que trabaja como suplente en la zona.
Mónica Dahgut nació en Liniers, en el barrio de las Mil Casitas, ella y sus dos hermanos disfrutaron la niñez en el pasaje El Hornero en otra época, de ventanas sin rejas, puertas sin llave, muchos amigos y juegos en la vereda.
Los estudios primarios los cursó en la escuela “de Murguiondo” la más antigua del Liniers, que actualmente tiene el nombre de República de Corea. 
Después el secundario, comenzó en el Nacional 13 donde   conoció a Emilio, quien más tarde sería su esposo y terminó el bachillerato en el Liceo 2. Simultáneamente estudió en la Escuela de Cerámica recibiendo el título de Técnica en Cerámica Artística. La cerámica la apasionaba, desde jovencita participó de proyectos

de educación en el interior  enseñando  las técnicas de esa artesanía tan relacionada con el arte.
En el Palomar cursó sus estudios terciarios y recibió el título de  Profesora de Enseñanza Primaria y Profesora de Nivel Inicial. Comenzó entonces una etapa de intenso trabajo, llegó a  cubrir tres turnos en establecimientos de la provincia de Buenos Aires.
Uniendo su formación artística en cerámica y su título docente comenzó a dictar clases de plástica en diversas escuelas del distrito  algunas de ellas con alumnos pertenecientes a barrios marginales donde la pobreza y la violencia constituían un panorama habitual.
Con una intensa vocación docente buscó siempre brindar educación y lograr el crecimiento de sus alumnos. Los reglamentos y la maraña burocrática que conlleva su trabajo la llevaron a un punto de inflexión: renunció a su cargo.
Pasado el tiempo volvió a ingresar al sistema y estos últimos años trabaja en la misma escuela donde realizó sus estudios primarios. Es maestra las veinticuatro horas del día, sábados, domingos y feriados, no es extraño que se comunique con los padres de  un alumno enfermo o que atraviesa algún problema para ofrecer su ayuda y apoyo en situaciones difíciles. Es quien se preocupa si uno de sus “nenes” cumple años y los compañeros no van a la fiestita. Trata de entender el por qué de la violencia muchas veces irracional en alguno de ellos.
Habla, dialoga, escucha, a los nenes, a los padres.
¿Su caso es excepcional? No. Hay muchos docentes como Mónica,  son voces que sufren el agotamiento de sus cuerdas vocales pero aún así… continúan hablando. Porque educar no es solo instruir, enseñar, brindar conocimientos. Educar es transmitir valores, enseñar con el ejemplo.
Casada con Emilio Rodriguez, madre de tres hijos: Emiliano, Julieta y Eloy, la familia se completa con Lomu un gran danés que muchas veces la acompaña en sus caminatas. Porque Mónica es su vecina, mi vecina, nada más, ni nada menos que una de las tantas maestras a las que les debemos decir: ¡Gracias!

Alcira Lucena
UTOPÍAS EN PROYECCIÓN
“La dicha está donde la encuentras, muy rara vez donde la buscas”
Petit Senn
Realmente es así. Durante mis años de docencia encontré dicha. Al jubilarme seguía sintiendo mi vocación de dar, estimular y trabajar por la educación y la cultura. Me acerqué a la literatura para todos y así me encontré con un grupo de seres que también buscaban lo mismo. Nos unimos, hace ya 18 años con un objetivo común: - Expresarnos a través de la escritura-
Nos reunimos haciendo Talleres Literarios, de Perfeccionamiento con excelentes escritores y poetas, quienes nos alentaron a continuar con esta Utopía. Salir de nosotros para llegar a otros, con humildad, como aficionadas a las letras.
La gente comenzó a seguirnos en nuestros Encuentros Literarios mensuales y en la lectura de la Revista Utopías, expresándonos su agrado y deseos de que continuemos.
No íbamos en pro de la dicha, sino, con dicha, buscando hacer realidad ideales lejanos, como el horizonte.
“La vida es maravillosa si no le tienes miedo” dijo el genial cómico Carlitos Chaplín. Así marchamos convencidas de esto y fuimos por un camino donde día a día cosechábamos: DICHA.
En este año del Bicentenario de la Revolución de Mayo la proyección se abrió más allá de la realidad. Rompió los límites y se extendieron infinitos abanicos que nos conectaron con una gran cantidad de gente.
El enriquecimiento mutuo se puso en marcha y ya nada lo detiene, gracias a los amigos, vecinos, escritores, poetas, plásticos, músicos, cantores, escultores y tantos más deseosos de seguir este camino.
Siempre decimos: Nosotras estamos porque ellos están. Un hilo invisible entretejió a todos (hasta los niños, que Alcira Lucena, desde la Coordinación de su Taller Literario Infantil, fue integrándolos a esta red maravillosa).
Hicimos todo lo que pudimos como:
- Asistir, como en años anteriores, a la invitación de la Comisión de Asociados del Banco Credicoop-Cooperativo Limitado (filial

Liniers) para participar del encuentro por el Día Internacional de la Mujer (marzo).
- Estar presentes, el 18 de mayo, en la plaza Hipólito Irigoyen en la colocación del Emblema de Liniers. Lidia Arch y Ana María La Greca fueron designadas para leer en el acto.
- Alcira Lucena tuvo a su cargo las palabras alusivas al Cumpleaños Nº 200 de la Patria en la Plaza Sarmiento, del barrio de Liniers, en un acto realizado por la Corporación Sarmiento festejando ese acontecer, el mismo día, compartimos un locro en la Asociación Galicia con las autoridades de esta institución.
- Recibimos en junio del C.G.P. Nº 9 Dirección General de Cultura y Acción Social, en la sede de la Asociación Siciliana del barrio de Mataderos, un diploma de reconocimiento al Grupo Literario Utopías como “Vecino participativo” por su compromiso constante con la comunidad.
- El 22 de setiembre fuimos a la Casa de Cultura de Liniers, convocadas nuevamente por el C.G.P. Nº 9 Dirección General de Cultura y Acción Social, a un acto para homenajear a las “Mujeres en el Bicentenario”.
Estaban presentes los barrios de Mataderos, Parque Avellaneda y Liniers. Se entregaron diplomas individuales de reconocimiento a cada una de las integrantes del grupo literario. En los mismos se destaca: “el constante compromiso en la construcción de una comunidad solidaria”.
- Festejamos nuestro cumpleaños Nº 18 el 24 de setiembre, en el café literario. Todo fue dentro de un clima de alegría, amistad y calidez en el local del Resto Bar Maximus (Cosquín y R. L. Falcón). Recibimos tarjeta y señalador artesanal realizados por Carla Lentini y Norma González Falderini.
- Presenciamos emocionadas el espectáculo de canto “Parte de mi Alma” brindado por nuestra amiga Alicia Vander en el café FORJA del barrio de Flores.
- Recibimos en el café literario del mes de octubre una hermosa talla de madera que Carla Lentini realizó para que Utopías coloque en la mesa como identificatorio de cada encuentro.

-Recordando a la queridísima plástica de Liniers María Ester Palermo, fallecida el 31 de diciembre de 2009 rendimos homenaje a ella en la Casa de la Cultura de Liniers, el 27 de noviembre de 2010.
Fue una de las maneras de destacar su trayectoria como artista destacada y premiada, profesora y fundadora del Instituto Paler. Se realizó una muestra de algunas de sus obras, rodeada de la de sus ex alumnos y plásticos amigos. El grupo Utopías participó en este evento leyendo un soneto de Haydée Fuentes que oportunamente había realizado para ella y fue publicado en la revista literaria Nº 19.
En la organización se unieron artistas plásticos, amigos personales, el Periódico Cosas de Barrio a través de su director Licenciado Ricardo Nicolini y nuestro grupo literario.
- Agradecemos a la artista plástica Alicia Pugliese que generosamente donó una de sus obras para sortear y lo recaudado donar a la Revista Literaria Nº 23.
- El 26 de noviembre cerramos nuestra actividad del año en el Café Literario del último viernes del mes, disertó la Dra. Olga Fernández Latour de Botas, cumpliendo con el proyecto conjunto del CGP Nº 9, la Junta de Estudios Históricos del barrio de Liniers y nuestro grupo en el Bicentenario.
- Revistas recibidas:
“Despertares – Techo Fraterno Don Guanella” Revista Nº 19, Parroquia Tránsito de San José-
 “El tren de la amistad”, directora Susana Yaggi.
- “Tertulias de Luz” –  revista literaria – Editada por Asoc. Fomento y Cultura Luz del Porvenir – Versalles.
. Libros recibidos:
“Palabras Compartidas”, antología realizada por el Taller Literario Casa de la Cultura de Liniers.
“Manifiesto de Amor” autor: Dámaso Manuel Martinez
“El árbol del adiós” autora: Norma González Falderini
“Sueños y aforismos” autor: Pablo Albamonte
“Cora” autora: Elda Forcatto
“La Pampa como Tótem en la Poesía de Bartolomé Mitre” autora: Olga Fernández Latour de Botas.

“Pan de Mujer” poemas, autora: Olga Fernández Latour de Botas
“Las redes que tendimos” poesía, autora: Beatriz Bernardita Vallaza.
Periódicos recibidos:
“Cosas de Barrio”  y “Línea Oeste”, en varias oportunidades publicaron aconteceres relacionados con nuestra actividad.
Gente joven del arte, escritores, plásticos y músicos, se acercaron dándole futuro mediato al Grupo Utopías. ¡Gracias!

¿Qué es UTOPÍAS?
Somos seres generosos
que a este grupo damos nombre
UTOPÍAS ya es renombre
en las letras y otras cosas
que hace: “Gentes poderosas”
en un barrio y su cultura.
Pese a esta vida tan dura
los vecinos dan su mano,
pues saben que no es en vano,
apoyar lo que perdura.
Por UTOPÍAS y sueños
a la palestra salimos,
durante ya, varios años.
Prosa, verso y además
llevamos otros empeños…
Decires de los demás.
Revistas y encuentros damos,
sin tomar ningún descanso,
porque éstos son un remanso
y se respira aire puro.
¿Afuera? Queda el apuro…
Todo aquí: ¡Se vuelve encanto!

Ana María La Greca
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AMORES IMPOSIBLES

Eloisa y Abelardo
Abelardo nació en Francia en el año 1079, en el siglo XII, perteneció a una familia humilde que le posibilitó recibir una buena instrucción. Eloisa, de una belleza angelical, seis años menor que él, al quedar huérfana desde niña vivió con su tío Fulberto, Canónico de la Catedral de París.
Abelardo se destacó como profesor de Filosofía y Teología con gran solvencia. A los veintidós años formó su propia escuela a la cual asistían muchos alumnos, convirtiéndose en una destacada personalidad.
En su adolescencia había sido alumno de Fulberto quien le solicitó enseñarle a su sobrina. Al conocerse se enamoraron, el tío nada sospechaba del romance hasta que Eloisa quedó embarazada, sorprendido no pudo evitar desprecio y rencor hacia su ex alumno predilecto en quien había depositado su confianza. Después de una fuerte discusión les propuso casarse para evitar los comentarios, ella se negaba porque su sentimiento era superior a todo formulismo, finalmente aceptó con la condición de mantenerlo en secreto, pero Fulberto no cumplió con lo prometido y la noticia fue difundida. Eloisa se indignó y el tío comenzó a hacerle la vida imposible, al enterarse su esposo tomó la decisión de llevarla a un convento cerca de París adonde auxiliaban a mujeres desprotegidas, solo por un tiempo, mientras el bebé quedaba confiado a la hermana de Abelardo. El tío cegado en sus pensamientos creyó que éste quería abandonarla y tomó la decisión de castrarlo con un cirujano. Cumplido este acto criminal el matrimonio jamás volvió a encontrarse. Ella se hizo monja y Abelardo ingresó como fraile en otro monasterio. Durante años expresaron sus sentimientos a través de cartas de amor convertidas en fantasías que los ayudaron a vivir en sus exilios hasta que él muere. Al enterarse Eloísa, enlutada, asistió al entierro sintiéndose culpable por la mutilación sufrida por su amado.


Ella murió veinte años después y fue enterrada en el mismo féretro. Dice la leyenda que sus cuerpos se fundieron en un abrazo.
Eloísa y Abelardo reposan en el cementerio Pere Lachaise en París. Siempre hay flores sobre la sepultura que son depositadas por amantes anónimos atraídos por esa historia de amor. Porque una pasión pura como la de ellos nunca muere, sigue viviendo a través de los siglos, en las nuevas generaciones como ejemplo de lealtad al reprobar aquellos cerebros limitados de la sociedad de entonces que frustraron este sentimiento elevado. 

Beatriz Mobilia

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ENCUENTROS LITERARIOS

Entidades
Días
Horario
Lugar

Coordina el escritor Miguel Angel Scarpatti

1º sábado de cada mes

18 a 21 horas
 “Séptimo Arte”
San Pedrito y Ramón L. Falcón
Flores


 “Por amor a la palabra”
Coordinan: Ildiz y Emilia de Armas

3º viernes de cada mes

19 a 21 horas

 “Séptimo Arte”
San Pedrito y Ramón L. Falcón
Flores


Grupo Literario Utopías

Último viernes de cada mes

19 a 22 horas

Resto Bar “Máximus”
R. L. Falcón 6901 esquina Cosquín - Liniers




NOTAS POST CAFÉ

Nota: Debido a una omisión involuntaria del año pasado, quedaron sin publicar estas expresiones de saludos y agradecimientos en la Revista Nº 22.

AÑO 2009

- Felices y más felices años ¡Utópicas!
Elodyna Lage (escritora)  

- Para mi “Utopías” tiene otro nombre más “Cable a tierra” porque es como un bálsamo para el espíritu y las “utópicas” para mi son como el arco iris, siete colores que dan vida y luz a mi corazón. Las quiero mucho.
Carmen Blanch (actriz, narradora, escritora y cantante) 

- Queridas utópicas: Muchas gracias por brindarme este espacio en vuestro café y también por dejarme entrar un poquito en vuestros corazones. ¡Muchas felicidades!
Gloria Concetti  (artista plástica) 

- Queridas amigas: estos encuentros reconfortan el alma, simplemente y como siempre les agradezco infinitamente.
Alicia Pugliese – (artista plástica) 

- Me siento muy agradecida por haber sido invitada a este espacio tan cálido, con la calidez que transmite la gente que nos ofrece sus poemas y cuentos.
Alicia Concetti  

- ¡Hola! Me gustó mucho, me pareció muy familiar. Con todas las posibilidades de expresar lo que uno siente. ¡Gracias!
Dámaso Manuel Martínez  (escritor – poeta) 



- Debo decirles que la labor de todas ustedes es un ejemplo de “vida” por así calificarlo. Porque existe camaradería y respeto. Cualidades muy importantes en estos momentos. Que Dios las ilumine por mucho tiempo más. Son los deseos de una admiradora.
Celine Lacroixe (poeta)

AÑO 2010

- En esta primavera me uno al festejo de los 18 años utópicos con toda la calidez y ternura que nos brindan.
Gloria Oscares (poeta, escritora)

- Utopías hoy representa para mi un renacer, un año en compañía de gente querida.
Dra María Julia Grisolía

- Muy bueno porque cultivan la poesía y el amor solidario.
Miguel Ángel Palacios (escritor, poeta, músico y cantor)

Utopías: poesía, amigos y duendes. ¡Salud!
Norma González Falderini (escritora, poeta)

- Por 18 años más alegrándonos con sus poemas y cuentos.
Profesora Ana María Salvador

- Levanto mi copa para que el Grupo Utopías brille junto a los legendarios nombres de Boedo y Florida. Con afecto.
Pablo Albamonte (escritor)

- ¿Qué voy a decirles que ya no sepan
   Que son un ejemplo a seguir.
   Que me siento orgullosa de que me consideren su amiga.
   Que las quiero muchísimo y espero seguir viendo a Utopías por         los menos otros 18 años. Con Amor.
Carmen Blanch (actriz, narradora, escritora y cantante)

- Gracias por ceder el espacio a los artistas plásticos para que la gente pueda ver nuestras pinturas y poder deleitar nuestros corazones con sus escrituras.
Carla Lentini- Sandra Scarabel -Miriam Kippes – Emilse Luchettti
 (artistas plásticas)
- Con amor.
María Emilia Pérez  -(escritora y poeta)
- Felicitaciones queridas amigas, me congratulo por haberlas conocido en los comienzos y haberme convertido en seguidora que, aunque en algunos intervalos no pude estar presente, siempre estoy junto a ustedes. Con inmenso cariño.
Beatriz Pérez Deidda (poeta escritora)
(Presentó nuestra primera revista literaria)

- A la Profesora Nélida Pareja y a todos los amigos de “Utopías”, agradezco esta emocionante oportunidad de reencuentro con mi querido barrio de Liniers.
Dra Olga Fernández Latour de Botas (escritora- historiadora)

- Afectuosamente a todo el grupo “Utopías” ¡Gracias! Nos vemos el año próximo.
Alicia Vander (cantante)

- Mis aforismos “brillan” porque hay donde contarlos. Gracias chicas y felicidades.
Pablo Albamonte (escritor)

- Con un brindis y un ¡salud! / quiero darles mi presente /
tender amoroso puente / y exaltar tanta virtud / con sincera gratitud / por sembrar día tras día / semillas de honda poesía / rociada con amistad, / y por tan bella hermandad / ¡Felicidad Utopías!
Beatriz Pérez Deidda (escritora , poeta)