INDICE
Lidia
Arch................................................... 8,
9, 10
Blanca C.
de Dal Bon.................................. 11,
12,13
Haydée
Fuentes.......................................... 14,
15, 16
Ana María
La Greca.................................... 17,
18, 19
Alcira
Lucena............................................. 20,21,22
Beatriz
Mobilia............................................ 23,
24, 25
Dominga
Starópoli....................................... 26,
27, 28
Lucy
Laffitte............................................... 29
Elisa
Vázquez Salgado................................. 30,
31
Curriculum
Carla Lentini............................ 32
Cuadro....................................................... 33
Autores invitados:
Domingo
Lentini....................................... 34
Vivi
García............................................... 35
Norma
González Falderini......................... 36
Olga
Fernández Latour de Botas............... 37
Lourdes
Comerci...................................... 38
Artistas
plásticos y músicos que
participaron
de los encuentros literarios...... 39
Taller
infantil............................................. 40,
41, 42,43
Secciones:
Las
letras más allá de la Gral Paz............. 44,
45
Historias
de Vida...................................... 46,
47
Nota de
color… con sabor.......................... 48,
49
Calles de
Liniers...................................... 50,
51
Personaje
de la Cultura: A. Gilabert.......... 52,
53
Personaje
del barrio: Mónica Rey.............. 54,
55
Utopías en proyección............................... 56, 57, 58, 59
Amores
imposibles.................................... 60,
61
Encuentros
literarios................................ 61
Notas
post café......................................... 62,
63, 64
Revista de
Distribución Gratuita
Órgano de difusión del
Grupo Literario UTOPÍAS
Registro de la
Propiedad en Trámite
Registro de Marcas
1503289
AÑO
18 Nº 23
Diciembre 2010
Correspondencia:
Cosquín 624 - C.A.BA. – CP 1408
Patrón
6445 – C.A.B.A. CP 1408
Email:
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Teléfonos:
4641-2501 / 4641-1328 / 4641-9052
Los
trabajos firmados son de exclusiva responsabilidad de los autores y no expresan
necesariamente la opinión del Grupo Editorial.
La
reproducción total o parcial de los trabajos aquí publicados está permitida,
siempre que se mencione la fuente y el nombre del autor.
Dirección
Alcira Lucena
Equipo de
Redacción
Lidia Arch
Blanca C. de Dal Bon
Haydée Fuentes
Ana María La Greca
Beatriz Mobilia
Dominga Starópoli
Nota: las personas que
integran la redacción de esta revista no perciben honorarios.
EDITORIAL
Una nueva
cita se ha concretado, como todos los finales de año, cuando diciembre nos
fuerza a adaptarnos al calor y la humedad, entre brindis, exquisitas comidas,
reuniones de amigos y compras de último momento nos encontramos dando los
toques finales a esta revista literaria, la número 23, que hemos preparado
durante varios meses.
A
continuación el lector podrá apreciar el trabajo de muchas personas que
seleccionan entre sus escritos aquellos que tienen la cantidad de palabras y la
extensión justa para cubrir las páginas que ponemos a disposición de los
lectores.
Como cada
año recurrimos al auxilio de amigos y vecinos quienes con su aporte permiten,
una vez más, que cada ejemplar llegue en forma gratuita a los lectores.
¿Será por
el calor reinante? ¿Será por el clima político caldeado? ¿Será que el tiempo en
este diciembre no nos alcanza para cubrir los compromisos que surgen?
¿Será
por…? No hay una explicación lógica
pero, como en años pasados las
integrantes del equipo de redacción decimos (igual que siempre): “El año que
viene hacemos la revista antes de fin de año”.
Después
de doce meses recordamos la promesa incumplida.
A
nuestros lectores quiero contarles que, pese al calor que aletarga las
neuronas, los textos que ponemos a su disposición han sido seleccionados con
mucho esmero.
Es así
como cuentos y poemas los llevarán a un mundo de fantasía y belleza.
La
artista plástica invitada: Carla Lentini
nos permite publicar una de sus
obras, actitud que agradecemos.
La escritora Olga Fernandez Latour de Botas al
cierre de su disertación en nuestro encuentro literario de noviembre nos leyó
un poema de su autoría escrito con la
emoción de su vuelta al barrio, lo publicamos para que los lectores compartan
su emoción en el recuerdo.
Como
siempre los nenes del taller infantil que han trabajado durante todo el año en
cuentos y relatos tienen su espacio, es el semillero de utópicos que en el
futuro sorprenderán al mundo con sus trabajos.
Lidia
Arch nos informa sobre una de las calles del barrio, en este número Onésimo
Leguizamón.
Dominga
Starópoli escribe sobre una olvidada y desconocida heroína de la independencia:
María Remedios del Valle.
Haydée
Fuentes busca en el pasado trabajos de poetas que han sido olvidados, tal vez
porque escribieron “más allá de la General Paz”
Blanca C.
de Dal Bon nos enseña una rica receta para estas fiestas que le brindara la
artista plástica Alma Knees.
Beatriz
Mobilia nos cuenta la historia de otros “Amores Imposibles” , en esta ocasión
Eloisa y Abelardo.
Ana María
La Greca recopila un año de trabajo, es nuestra memoria y difunde lo realizado,
informa sobre los libros y revistas que hemos recibido, todo ello a través de
Utopías en proyección.
Por mi
parte tuve el placer de entrevistar a dos personalidades que son un ejemplo
para la comunidad, fuertes, idealistas y dignas de admiración: el señor Edgardo
Gilabert, periodista deportivo y la señora Mónica Dahgut Rey, maestra de
enseñanza primaria.
Frases,
pensamientos, notas escritas por los asistentes a nuestros encuentros
literarios, comentarios sobre un paseo a un sitio histórico de nuestro país. Es
amplia la gama de temas que ponemos a disposición de nuestros lectores.
Agradecemos
su constancia, el apoyo que nos brindan, quedamos a la espera de sus
comentarios, críticas o sugerencias-
Será
hasta el año que viene. ¿Será en diciembre? ¿Tendremos que luchar otra vez con
el calor y la humedad?
Veremos,
será… hasta el próximo número.
Gracias
por acompañarnos.
Alcira
Lucena
CELINA,
UNA MUJER COMO TANTAS
por Lidia Arch
Otra
vigilia más y van quince, pensé aquella noche mientras conseguía otro banco de
hierro, para poder levantar las piernas, apoyarlas, las sentía cansadas y se
veían hinchadas después de haber trajinado todo el día entre el hospital, el
negocio y la casa. Esa mañana se había agregado a la falta de insumos y a las
escasas chatas, la merma casi total en el agua del baño, por lo que decidí
comprarle una para uso propio.
Lejos
estaba de suponer que esa sería la última noche que pasaría en esa sala de ocho
camas, todas ocupadas, más tres o cuatro mujeres a las que nos permitían
quedarnos para cuidar a nuestros enfermos por estar muy delicados o no poder
valerse a sí mismos. Ésta se veía limpia, a pesar de las ventanas con vidrios
rajados asegurados con cintas adhesivas, las viejas y descoloridas baldosas y
el umbral de mármol hundido en su centro por el desgaste, al igual que los
escalones que los precedían dando cuenta de la inmensidad de seres que los
transitaron.
Me
acomodé a su lado con el mayor sigilo, no quería despertarla, cuando llegué ya
dormía, al retirarme, ese medio día, después del almuerzo, con la mirada me
acompañó hasta la puerta de la sala, y me despidió con un cariñoso movimiento
de mano elevando apenas el brazo; quedó a la espera de Mercedes su hermana
menor, quien me reemplazaría hasta la noche.
Si, a
pesar de su gran y grande corazón gastado, de sus ochenta y tantos años –
misterio guardado bajo siete llaves – se recuperaba bien de una delicada
operación intestinal, me atrevería a decir, mejor que muchas jóvenes
intervenidas por lo mismo en esa sala.
Cerré los
ojos para descansar, puse en forma suave mi mano apenas apoyada sobre su
cuerpo, como para hacerle saber a su inconsciente que ya estaba, sabía que mi
presencia le daba tranquilidad…
Su cara
resaltaba, como siempre desde hacía más de veinte años, por la blancura
chocante de la piel, a la que no podía tocar ni un rayo de sol, había logrado
que quedara así, de un blanco parejo, aunque enfermizo, después de la
encarnizada lucha contra el vitiligo, el resto del cuerpo respondía, aunque con
grandes lunares blancos, al apodo de “la
Negra” con que la conocían todos por ser la más morocha de diecisiete
hermanos.
A pesar
del cansancio, esa noche el sueño no pudo conmigo, en su lugar empezaron a
desfilar escenas de mi niñez, mi adolescencia, que me fundían a la de ella.
En las
incontables horas que entregó al trabajo de modista en esa máquina de coser y
la mesa de corte. Mi hermana y mi otra tía trabajaban afuera, por lo que
quedábamos nosotras dos en casa. Desde mi más tierna niñez aprendí a comprarle
los hilos, cierres, broches, agujas, botones, en fin todo lo necesario para su
trabajo y la casa en las horas que la
escuela me lo permitía; lo hacía saltando, cantando y jugando.
Se erigió
en líder sin siquiera saber que lo era. Aceptó lo que había heredado de la
vida. Recibida de telegrafista, no pudo ejercer por cambios políticos.
Mi madre
le enseñó el oficio de modista. Al morir ésta y mi padre, a solo ocho meses de
mi abuela materna, se hizo cargo de
nosotras dos, aceptó la invitación de uno de sus hermanos de bajar a Buenos
Aires desde su Catamarca, junto a su hermana menor y nosotras, sus dos sobrinas,
que teníamos dieciocho y seis años.
La
experiencia fue negativa desde muchos puntos de vista, pero decidió que nos
quedáramos en Buenos Aires y enfrentarla sola aferrada a su fe.
También
el amor llegó a su vida, aunque con dolor descubrió, faltando pocos meses para
la boda, que era casado. Entre lágrimas siguió adelante, luchando para que no
nos faltara nada.
Una
campanada marca las once de la noche. Mi mano que sigue sobre la suya nota un
mínimo temblor, no observo cambio en su rostro. A los pocos minutos se acerca
la enfermera para
despertarla por un
remedio, pero ya se había marchado, sin duda, al lado de su “negrita y amada”
Virgen del Valle.
Cuántos
seres anónimos como ella pasan por la vida, dando todo de si, y quedan perdidos
en un silencio de voces con agradecimiento profundo pero callado, tal vez, como
el mío.
Sea este
un homenaje para tantas personas que como ella dieron y dan amor, ayuda, tiempo
y entrega en silencio.
Munina
----------o0o---------
AMISTAD
Ramo de
violetas,
por su
fragancia se encuentran
y se
brindan entre si.
Murmullo
de voces.
Afluente
de ideas.
Volcán de
emociones.
Oídos que
escuchan.
Labios
que callan.
Nido de
coraje
que ayuda
a volar.
Lidia
Arch
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MARGOT
por
Blanca C. de Dal Bon
Dedicado al “Café Margot” distinguido como
Café Notable.
Camino
por Boedo, viejo barrio para mis recuerdos. Está cambiado, yo tampoco soy la
misma. Los pasos lerdos hacen que me detenga en cada vidriera, adornada con
toques navideños en este diciembre de 2004.
Veredas
que anduve en mi infancia feliz. Se acumulan vivencias y de pronto soy la niña,
que de la mano del abuelo, las recorría, hasta llegar a un lugar, donde pasé de
un descubrimiento al asombro, que se convirtió a través de los años en nuestro
secreto.
Cierto
anochecer caluroso nos detuvimos en el bar de la esquina de Boedo y San
Ignacio. Sus ojos pícaros seguían el andar de una bella moza que, de mesa en
mesa, servía a los parroquianos.
Las
primeras veces no le di importancia, pero una noche estiré el cuerpo y en
puntas de pie mi cara se pegó a la abertura de las cortinas, entonces la vi.,
era una muñequita de porcelana de tez blanca, cabellos negros y con una pollera
más bien corta con un tajo al costado que mostraba una pierna larga y fina.
Escuché su voz que cantaba muy dulce, con acento afrancesado.
La mano
del abuelo apretó la mía al sentirla temblar, nos miramos, él sonreía, yo
también, aceptando el embrujo que ahora no era sólo de él.
- Abuelo – le dije - ¡qué linda! Parece
francesa, y es tan jovencita.
- Si – me
contestó – no debe tener ni veinte años. Un día – continuó – vamos a entrar a
tomar una limonada.
¡Qué
emoción sentí! Era algo grandioso entrar a un bar y además la veríamos de
cerca.
Llegaron
las fiestas que entregaba el año cuarenta, se iba una década y festejamos la
llegada de la nueva que tantos cambios produciría al país.
Los días
de enero iban pasando en reposo, cada tanto le recordaba al abuelo la promesa.
Luego supe que debía juntar las monedas suficientes para nuestra aventura.
Después
de una tormenta al atardecer se tornó fresco, como para caminar, y dijo las
palabras claves: -¿Vamos al café?-
Como mamá
sabía de la invitación planchó el más hermoso vestido que recuerdo haber
tenido.
Ya en la
mesa del bar, se acercó ella, coqueta con una blusa rosa y su pollera negra.
Pedimos casi a dúo una limonada, entre risas compinches.
Cuando
nos sirvió le pregunté cómo se llamaba
y si era francesa.
- Soy
Margot – y con un mohín dijo – nací en Francia.
La boca
roja mostró una hilera de dientes muy blancos, sus ojos eran verdes… de un
verde que aún hoy en el tiempo me asombran.
¡Qué
placer! Me sentí grande entre los grandes. Él la miraba, la seguía de mesa en
mesa y no era el único.
No supe
si fue la dueña o la esposa o la hija del patrón, tampoco eso nos importaba,
ella si, como era entradora con todos, muñequita brava que sabía que turbaba
los corazones.
Regresamos
a casa cantando sin pisar las rayas de las baldosas y cuando lo hacíamos,
repetíamos: ¡Perdiste! ¡Perdiste! Entre choques de alegría.
Cada
semana hacíamos el paseo y un fin de mes entramos otra vez. Pidió un almendrado
para mi y una cerveza para él…
Pasaron
un par de años, un anochecer de fines de marzo se nos cayó la estantería, como
se dice cuando algo nos sacude.
Ella no
estaba, el patrón servía las mesas. Se detuvo en la puerta una voiture, bajó un
joven elegante con unos bigotes muy finos y entró. Al rato salió, detrás de él
Margot, quedamos con la boca abierta, estaba deslumbrante, un vestido de gasa
floreado con pollera campana que hacía más diminuta la cintura. Un cuellito de
encaje en el borde del escote. Una boina azul con un broche de marfil con
margaritas en el mismo tono que en el vestido. Guantes largos y blancos, como
los zapatos, y un abanico con el que me hizo una caricia al salir, guiñándole
un ojo al abuelo que casi estaba para el soponcio.
Subió al
auto y se fue… lo miré al abuelo a los ojos, estaban empañados no se si por la
emoción o el dolor.
Regresamos
sin hablar, con pena porque entendí su amor secreto y no sabía qué decirle ni
qué pensar.
En la
mañana estaba aún en la cama, cosa rara en él que se levantaba con el sol.
Tomando la leche le comenté a mamá lo ocurrido, me explicó que era algo natural
y que a veces nos enamoramos de un sueño imposible, y que yo iba a comprender
con el paso de los años.
En el
patio el abuelo fumaba su cigarro después de cenar, se hablaba de todo, pero
“ese tema” no se tocó más.
Así fue
que una noche salimos otra vez a caminar, el ansia compartida nos empujó a esa
esquina, al bar, íbamos asustados temiendo no encontrarla, pero al llegar las
estrellas abrieron los ojos del
abuelo y supe que allí
estaba.
Sonreía y
su canto alegraba las mesas, los hombres la adoraban y mi nono también con su
presencia tana, la gorra ladeada y el eterno toscano.
La amó
hasta el último momento de su vida, y en el minuto de expirar me preguntó: ¿Te
acordás de Margot?-
¡Si!
¡Cómo olvidarla!
Por eso
entré hoy al café, es el mismo, un patrón dirige a jóvenes y apuestos mozos.
Observo las paredes con cuadros, los antiguos fileteados. Mi mayor asombro es
encontrar en una pequeña vitrina aquella boina azul, el cuello de encaje, el
broche y los guantes blancos.
Sólo falta el abanico
que rozó mis cabellos, su voz envolviendo mi alma y viejos fantasmas
-----------------
SOLEDAD
Eres
soledad, pelo escaso y blanco
ojos
pequeños brillo verde mar.
La
ropa raída pies finos y desnudos
mirar
lejano y sueños de hogar.
Llevas
jugando migas en la mano
bailarina
radiante te alejaste.
Las
traviesas palomas coronan,
recogen
migas que vos dejaste.
Clara
mutación, alma y esperanza
declinando
los ases de la tarde
fina
ternura, risas y tu baile
y hasta
el durmiente sol parece que arde.
Cuando en
vuelo te llama el gris cansancio
cierras
la mano, ya no queda nada
última
ronda, vuelo raso y vano
muere el
encanto y quedas abandonada.
Blanca
C. de Dal Bon
CERVATILLO
DORMIDO
Cervatillo dormido en
la quebrada
bajo el fuego
creciente del verano,
tu cuerpecito inerte
en el arcano
deja ver su perfil en
la hondonada.
La tarde se perfuma en
la cañada
que brota de tu piel,
soplo serrano.
Tu pájaro boyero cantó
en vano
el anuncio del sol de
madrugada.
Bajo tus patas rígidas
la tierra
te recibe con música,
entretanto,
una nube de pétalos se
encierra,
para envolver
estrellas en un manto.
Volarán tus cenizas en
la sierra
y el polvo de tus
huesos se hará canto.
Haydée
Fuentes
----------o0o----------
![]() |
Únicamente fracasa
quien, al cometer un error
no es capaz de
transformarlo en experiencia.
Ariel
Álvarez Valdés
PLENILUNIO
(Coplas de pie
quebrado)
Cuando el sol cae de
bruces
en un ángulo de luces
celestial.
Y el crepúsculo te
ofrece
el color que palidece
tan sensual.
En un áurea de colores
saludan los ruiseñores
al pasar.
Con la mágica trinada
se despide otra
jornada
sin igual.
Y la noche resplandece
con la luna que
aparece
sin igual.
El plenilunio
brillante
que motiva a los
amantes
a besar.
Y el amor junta las
bocas
y las sombras los
convoca
a soñar.
Y los sueños
resplandecen
y los cuerpos se
estremecen
al final.
Haydée
Fuentes
----------o0o----------
DÉCIMAS
A LA LUNA
Luna que
en su derrotero
va
siguiendo al sol naciente,
su brillo
fue prominente
cuando
alumbraba el sendero,
palideció
hasta el lucero,
y las
estrellas brillantes
parpadearon
un instante
para
resaltar su brillo,
si hasta
el canto de los grillos
pareció
más excitante.
La noche
como ninguna
tenía un
cielo especial,
pura como
un manantial
se
reflejó en la laguna,
no
quedaba duda alguna
que
encandiló al universo,
cantó el
amor en un verso
que los
poetas sintieron,
y en
flores se convirtieron
rayos
plateados diversos.
Turbado
el sol salió tarde
entre
nubes pasajeras,
dio calor
a la pradera
y
prosiguió sin alarde.
Es que
nunca fue cobarde
y ya al
cielo lo perfuma,
entre
algodones de espuma
y con su
amor errabundo,
la
envolvió, y en un segundo
la pasión
convirtió en bruma
Haydée
Fuentes
MIRAME A LOS OJOS
por Ana
Maria La Greca
Amanda,
una mujer cincuentona, lavaba con vehemencia la vereda amplia de su casa natal,
en el ocaso de ese día de otoño.
La
escoba iba y venía, velozmente, desparramando el agua que echaba con abundancia
el pico de la manguera.
Algunos
vecinos la observaban desde la acera de enfrente de pie y en corrillos
susurrando, mientras otros se dirigían hacia la esquina a paso lento.
De
pronto se oye el ulular de una sirena. Es un patrullero que se detiene frente a
la puerta. La mujer ya casi había terminado con la limpieza, estaba jadeante y
transpirando, cuando los policías descendieron del vehículo para acercarse a
ella que se volvió con un gesto nervioso e impulsivo hacia el portón de rejas,
caminó unos metros por el jardín y cerró la canilla automáticamente. Luego
franqueó el paso a éstos al interior de la vivienda grande y antigua que lucía
bien cuidada más allá del amplio espacio verde donde varios árboles: un
limonero, un jazmín y el viejo gomero, oscurecían ese crepúsculo haciéndolo más
siniestro.
Casi
corriendo fue hacia la puerta de vidrios (azules, blancos y amarillos que
también se continuaban en una mampara apoyada sobre la pared divisoria), al
abrirla podía verse una larga galería embaldosada y ensombrecida por el parral
que dejaba caer sus hojas, ya caducas, sobre el patio; este corredor unía las
habitaciones con la cocina y atrás otra puerta para salir al terreno del fondo.
El
alto ventanal de persianas de hierro, se iluminó desde adentro, alguien
encendió la luz.
La
menuda mujer avanza con los labios apretados, temblorosa, mientras que un
intenso sudor le moja la cara, cae en gotas por los ojos y el pecho, las manos
intentan desabrochar más la blusa y el aliento se entrecorta en breves y
continuos suspiros.
El
vecindario se agolpa pisando las baldosas de la vereda, aún mojadas, en el
nacimiento de esa noche pegajosa y fatal.
Al
rato vieron salir al padre de Amanda, don Vicente. Un anciano alto, corpulento,
casi calvo y de rostro enjuto que iba tomado de ambos brazos y conducido hacia
el auto policial.
- El
“Tano” tuvo un ataque de demencia senil – dijo la señora de la casa contigua.
- Y
claro, calcule que ya tiene más de noventa años – acotó Cosme, el quiosquero.
-
¡Trabajó tantos años de albañil que aún poseía mucha fuerza en los brazos! – exclamó
la nieta de Cosme.
Amanda
venía detrás, pálida, con la mirada perdida y muy dura, inmutable como siempre.
El silencio pesaba en la densa oscuridad, por eso se pudo escuchar intensamente
el chirriar de los frenos de la furgoneta, de la cual bajaron dos hombres
uniformados; con voces casi inaudibles se dirigieron a sus colegas y luego a la
dueña de casa.
- ¿Dónde
está? – le preguntaron.
- Allí al
lado de la pared – respondió ella.
Los
hombres se acercaron al lugar indicado, miraron cuidadosamente el bulto y con
las mayores precauciones lo levantaron.
En
ese momento Amanda despedía a su padre con un beso en la mejilla.
Los
policías llevaban ese “objeto” tapado, tomándolo uno de cada extremo hacia el
furgón. Salieron por el pasillo cruzando el jardín, mientras los otros habían
dado orden a los curiosos de abrir el paso dejando libre la vereda; así
pudieron acercarse pronto al vehículo, el chofer ya tenía abiertas las dos
puertas posteriores para acelerar la acción. Después de introducirlo y cerrar
con llave, arrancaron…
En
el móvil de atrás viajaba el detenido.
Amanda
quedó como petrificada en la puerta cancel mientras una “catarata” de preguntas
caía sobre ella: “¿por qué?”, “¿cómo”, “ ¿cuando?”…
De
inmediato giró, caminó hacia adentro imperturbable y cerró.
Aceleró
el andar pasando por la otra entrada, golpeándola, mientras daba unas vueltas
de llave.
Las
luces de la galería y de la sala se apagaron, quedando una tenue iluminación en
la cocina.
El
barrio seguía conmocionado dialogando:
- ¡Tan
enamorada que se la veía a la pobre solterona!
- ¡El
viejo no entendía razones, su hija era solamente para él!
- El tipo
parecía un buen hombre, algo mayor que ella. Siempre que regresaban juntos se
despedían en el jardín.
- Mi
madre pasaba, justamente, en el momento en que el “novio” llegaba y hacía sonar
el timbre. Don Vicente salió y lo hizo entrar hasta el jardín; Amanda apareció
a recibirlo y lo saludó con un beso en la mejilla. El “Tano” quedó ubicado
detrás de él y fue en ese instante cuando fríamente le clavó en la espalda la
filosa cuchilla que tenía preparada. El hombre dio un aullido y cayó envuelto
en un rojo vómito, mirándola fijamente a ella a los ojos en actitud
interrogante y desesperada.
La sangre
corría, formando un enorme charco, que siguiendo el declive del piso fue
cayendo hacia la vereda.
El viejo
envolvió en un papel de diario el arma y se encaminó hacia adentro, mientras
Amanda, sin emitir un sonido, arrastró a la víctima junto a la pared, trajo una
manta y lo tapó.
Mi mamá
no pudo más y se desmayó. Suerte que alguien llamó al Servicio Médico que la
atiende. ¡Gracias a Dios se recuperó pero quedó muy impresionada! – comentó una
joven vecina a otra.
Al
día siguiente en noticias policiales de la televisión matutina apareció en
letras destacadas: “UN NONAGENARIO ASESINÓ DE UNA CUCHILLADA AL NOVIO DE SU
ÚNICA HIJA SOLTERA, DECLAROSE CULPABLE DEL CRIMEN”…
Amanda
continuó viviendo allí, sola, no hablaba con nadie. Todos los días, casi al
anochecer, lavaba la vereda. Lo hacía después de visitar a su padre en la
cárcel y cinco años más tarde cuando regresaba del cementerio donde éste fue
sepultado.
La
mujer, al baldear, siempre ponía en su centro musical una vieja canción de
Lolita Torres que decía:
“No me mires ¡ igual que a otras miras ¡ pues
de angustia ¡ moriré yo se. ¡ No me mires ¡ y si me miras ¡ MIRAME A LOS OJOS ¡
y allí me verás…”
UNA TARDE IDEAL
por Alcira Lucena
Después
del almuerzo intentó dormir la siesta, no tenía sueño pero igual se quedó
acostada. Quería descansar, su rostro debía lucir fresco y lozano. A las tres y
media se levantó, después de una ducha caliente comenzó a prepararse para la
salida. Se quitó la cofia de baño y
observó su cabello, estaba un poco aplastado pero con el peine y spray logró
recomponerlo. ¡Lástima que María Rosa no abriera la peluquería los domingos!
Sabe Dios el esfuerzo que le costaba mantener el peinado impecable desde la
tarde del sábado.
Se vistió
con cuidado poniéndose la mejor ropa interior, estrenó unas medias caladas con
tramado de red. Por último el vestido de chiffón marrón con un aplique de flecos en el ruedo. Parada ante el
espejo observó orgullosa su apariencia, las piernas se lucían con esas medias y
al caminar la legión de cordoncitos marrones bailoteaban sobre las rodillas
destacándolas aún más.
Se
maquilló en el baño, bajo la luz feroz del aplique colocado sobre el botiquín.
Con cuidado tapó arrugas y ojeras, delineó ojos y cubrió de rimmel sus
pestañas. Como final y con mucha delicadeza se pintó los labios.
El
resultado de este trabajo la satisfizo, el cutis se veía terso y descansado,
las luces de la confitería no eran tan potentes y allá luciría mejor aún.
Antes de
ponerse el tapado se miró largo rato en el espejo, satisfecha de su figura, de
su apariencia en general.
Caminó por
la vereda cantando en voz baja, los tacos sonaban fuerte. Algunos la miraban al
pasar, ella continuaba su camino con paso firme, en la avenida tomó un taxi, y
observó el reloj con impaciencia. Faltaban veinte minutos para las cinco no
quería llegar tarde pero tampoco ser una de las primeras. Caminó ansiosa hasta
la entrada, el momento más importante de la semana estaba por comenzar: la
tarde de música y baile para mayores en la “Ideal”.
Al entrar
un músico desde el pequeño escenario ejecutaba en el órgano eléctrico un
bolero, lo saludó con una sonrisa y el
brazo en alto. Sí,
ejecutar era la palabra adecuada, el hombre no era muy bueno en su oficio, pero
ponía voluntad y mucha energía en el trabajo.
Pidió un
té con leche sin masas, “debo cuidar la silueta”, le dijo con sonrisa pícara al
mozo que la atendía todas las semanas. Recorrió con la mirada los rostros
conocidos: vio a Julia acompañada por su eterno novio, mal vestida como
siempre. Llevaba un conjunto de seda en
colores claros, largo hasta los tobillos. El color era inapropiado para su
imponente figura que luciría mejor con tonos pastel y la tela veraniega no era
la más indicada para esa tarde de agosto. Su amiga le sonrió y ella le
respondió soplándole un beso a la distancia, el mismo gesto que hacía antes,
cuando saludaba desde el escenario.
En la
pequeña pista de baile al lado del escenario estaba Antonio con su esposa,
también Aurora y Felicitas, las dos primas infaltables concurrentes a esas
tardes de baile y té con masitas. Ambas movían
las caderas con un ritmo y desparpajo impensado en su lejana juventud.
La música
tropical parecía fuera de lugar y época entre las paredes de la antigua
confitería, el lugar con sus maderas
talladas, mesas y sillas de principios de siglo se encontraba colmado por
parroquianos, La mayoría superaba holgadamente los cincuenta años. En sus
rostros distendidos se reflejaba la
alegría, disfrutaban plenamente la tarde de música y baile, como en su
juventud. Algunos, como Antonio, acompañados todavía por quien fuera su
compañera de danzas en aquellos años.
Julia,
Antonio, Felicitas, bailaban
acompañados. Ella habitualmente lo hacía sola, y no en la pista. Se levantó y
comenzó a danzar. Avanzó al compás de la música levantando los brazos con
gracia y donaire, las caderas se movían al compás, los pasos eran marcados con
elegancia. El pequeño sendero entre las mesas fue su pasarela, una sonrisa en
los labios y los ojos haciendo guiños pícaros a los comensales, invitándolos a
danzar.
Se dejó
llevar por la melodía, era su momento sublime, sintió el gozo ya vivido con
anterioridad, desde los escenarios,
cuando sentía las
miradas de muchas personas fijas en ella. Cuando la pieza finalizó se
encontraba cerca de la pista, permaneció allí y a los pocos minutos reinició su
meneo, segura de ser la más bella y admirada entre todas las presentes. La
mejor vestida, y sin dudas, con un cuerpo admirado por los hombres y envidiado
por las mujeres.
El
solista terminó su trabajo y se retiró a descansar, se escuchó entonces el sonido
de guitarras y aparecieron dos
cantantes mexicanos. Regresó a su mesa. Bebió el te con leche ya frío con elegancia, a pequeños sorbos,
recostada en la silla cruzó las piernas y acomodó los flecos. En ese momento lo vio ponerse de pie y
mientras se acercaba observó su ropa: traje gris, camisa blanca, corbata con
diseños en verde y un papel en la mano.
Se
presentó pidiendo disculpas por molestarla, era recién llegado a Buenos Aires,
visitaba el lugar por primera vez y no podía dejar de expresarle admiración por
su forma de bailar. ¿Podría la señora firmarle un autógrafo? Seguramente había
sido una famosa bailarina y él quería conservarlo como recuerdo.
Por
supuesto que firmó, le escribió también
una pequeña dedicatoria: Para Armando con
cariño, en recuerdo de una tarde especial. Lo invitó a sentarse y él la
convidó con un copetín.
Pidieron
dos “Alexander”, mientras
brindaban observó de soslayo las
miradas sorprendidas de Aurora y Felicitas.
El
organista ocupaba nuevamente su sitio, “Serenata a la luz de la luna” fue su primera
interpretación. ¿Bailamos? Lo invitó.
- Lo
siento, no me gusta bailar. ¿Qué te parece si nos vamos a un lugar más
tranquilo, más cómodo, para poder conversar?
Ella terminó de beber el cóctel y apoyó la copa con delicadeza sobre una servilletita.
Ella terminó de beber el cóctel y apoyó la copa con delicadeza sobre una servilletita.
Se puso
de pie y le dijo: - gracias por la invitación, pero ¿sabés una cosa?... yo
vengo aquí solamente a bailar.
En esos momentos comenzaba un
pasodoble y el ritmo la llevó veloz hasta la pequeña pista. Se mezcló entre los
bailarines.
Era
temprano, la tarde en la “Ideal” recién comenzaba.
----------o0o----------
LOS RECUERDOS
En este baúl donde
parecen secados
besos y caricias
guardados por el tiempo,
nacen brotes de ellos,
son los recuerdos.
Se enciende en fuga
todo pensamiento
memoria de enjambre
secreto,
voces que hablan desde
el sueño eterno.
Como anzuelo recogerán
todo alfabeto,
silenciosos con brazos
abiertos y serán
esencia y serán
presencia a tu herida abierta.
Triste cerrarás su
puerta para siempre,
la melancolía a veces
agranda la pena.
¡Hay que deshabitar el
corazón de recuerdos!
Beatriz
Mobilia
Salvemos
a los niños de morir de hambre, de soledad,
por las
guerras, el martirio, la desidia, el abuso y la crueldad.
Démosle amor,
alimento, compañía, salud, caricias y sonrisas. Ellos son el futuro.
Dominga
Starópoli

MI YO
Conciencia reflexiva
atravesemos definidas
el umbral de nuestras
vidas al mundo,
hoy somos capullos,
maduremos en equilibrio.
Valoremos la vida
afectiva y moral bien dirigida,
con percepción de
estimular los sentidos profundos
dándonos recreo, a
toda pasión embravecida.
Pasar como extrañas es
fracaso, vestigio,
delata ausencia a la
verdad, nada germina
todo se precipita, sin
lograr futuro.
La verdadera senda
busca alimento del yo
para tener lucidez y
dimensión social con el más débil.
¡Si aprendemos a mirar
el cielo hallaremos consuelo!
Beatriz
Mobilia
La
escritora Elda Forcatto nos hizo llegar su libro “Cora”de Ed. Juglería.
“Cora” es una interesante historia que atrapa
desde el comienzo. Una familia en la que ronda la psicosis con vetas de locura,
amor y odio, que desencadena esta intrigante obra.
Cora se enfrenta a
situaciones de injusticia, incomprensión y violencia que hace cambiar el curso
de su vida. Pero algo va a suceder para que finalmente pueda encontrar su
camino.
Compartimos con los
lectores un breve fragmento de la obra.
… Estabas días y días en posición fetal.
Me daba vergüenza de que alguno te viera así.
No comías con nosotros, sólo tomabas unas gotas de Halopidol en la jarra que
contenía la leche, lo hacías cuando nadie podía verte. Ni lo sabías.
El doctor me ayudó a medicarte de ese modo,
era la primera vez que lo hacía… No te conocía pero me escuchó, me ayudó a no
morirme de miedo y a que no hiciera otro desastre contra vos o los otros. Me
pidió reserva. No corresponde medicar a través de un tercero….
Dominga
Starópoli
VUELO DE COLORES
El imán de tus labios
adhieren en ofrenda
momentos olvidados
para mis años serenos,
tu plasma corre dentro
de mis áridas venas
consuelo del mejor
vino añejo, muchacha nueva.
Hoy vuelve mi corazón
a ser niño en abrigo
mientras el cielo
borda colores este mes de octubre,
sugerente aire derrama
aliento a naturaleza,
para verte espero
impaciente luz nocturna.
El rumor del reloj
señala la cita, toda quietud prospera
cuando envuelta en
dulzura llegas por la calle desierta
con ojos arco iris y
semblante ámbar de vuelo
al ser recibida con
brazos de hombre diferente.
El universo es mágico,
la fe ayuda en presencia,
a veces en la nieve se
posa una paloma exploradora
para regresar el
tardío ayer como ángel mensajero
y unir posible
esperanza para revocar el duelo.
Beatriz
Mobilia
![]() |
Únicamente fracasa
quien, al cometer un error no es capaz
de transformarlo en
experiencia.
Ariel
Álvarez Valdez
LA
NOCHE
Cuando la noche se
desvanece
ataviada de luna y
estrellas
avanza la noche
majestuosa
y en su hondura exhibe
habilidosa
su figura misteriosa y
bella.
Ajena al día que ha
extinguido
resguarda el ensueño
atesorado
de alguno que develar
procura
qué hay más allá de su
azul figura.
Así llega el momento
anhelado.
Magnetismo, el
misterio abstrae.
La mente circula en
otros mundos
el vertiginoso andar
estremece
otros cielos y vidas
se mecen
en la oquedad de lo
bello y profundo.
Pero la noche, que
lentamente
transita brillante y
sigilosa
invade los sueños de
quien sueña
de todos sus secretos
se adueña
y se marcha… bella y
misteriosa.
Dominga Starópoli
- - - - - - - - - -
AQUEL
ANCIANO
por Dominga Starópoli
El sol iba
cayendo hasta que sus últimas luces apagaron el día. Me sentía triste y sola,
pensé en distraerme y salí a la calle.
En el
momento de cerrar la puerta de reja, pasó un hombre que me miró y sonrió. Era
un anciano alto y delgado, la ascendencia africana se veía en su piel morena sedosa y brillante. Tenía los cabellos
entrecanos, algo largos, que enmarcaban un rostro bondadoso. Lo vi irse
lentamente.
Por tres días sucedió lo mismo. La segunda
vez, después de mirarme y sonreír susurró algunas palabras sobre la felicidad.
Y la tercera vez, dejó un papel sobre el cerco; lo tomé rápidamente, mientras
veía al anciano alejarse hasta desaparecer.
En el
papel (amarillento por el tiempo) había anotada una dirección y un nombre:
Luciano .
Quise
saber de qué se trataba y me dirigí hacia ese lugar.
Era una
casa en el barrio de San Telmo y en el frente tenía un cartel de venta.
Vacilé
unos minutos, hasta que toqué el llamador, al momento el cuidador abrió y
entré.
La
construcción, de mediados del siglo XIX se veía hermosa y bien cuidada. En las
habitaciones había algunos muebles de época.
Pregunté
si allí vivía alguien, el cuidador me respondió que no. Salí intrigada. Caminé
y caminé hasta que cansada volví a casa.
Después
de un tiempo, entré a trabajar en un negocio de antigüedades de aquel mismo
barrio. Un día, entró al local un señor de mediana edad, fino, elegante y de
buen trato. Compró un reloj muy antiguo, porcelanas y un sillón de pana. Pidió
que le entregaran la compra esa misma tarde. Dijo llamarse Luciano y al dar la
dirección quedé sorprendida, era igual a la del papel del cerco.
Yo misma
le llevé lo adquirido hasta su casa. Me hizo entrar y acomodamos todo en una habitación.
Agradeció
y sonrió; tenía la misma sonrisa que el anciano.
Al verlo
tan cordial, le comenté lo que me había sucedido y le pregunté qué sabía él de
esa casa.
- Le
contaré – respondió - pasemos al escritorio.
Al
entrar, algo llamó mi atención, un cuadro con la imagen de aquel anciano que
durante tres días seguidos pasó ante mi, dejándome el papel en el cerco. - ¡Es
él! ¿Quién es? – pregunté-
- Era mi
abuelo – contestó Luciano – yo mismo lo pinté, poco antes que muriera. Fue
mayordomo en esta casa desde muy joven, aquí mismo se casó y nació mi padre y
aquí mismo el abuelo envejeció y murió. De niño solía venir, me gustaba este
lugar y le decía al abuelo que cuando yo fuese grande compraría esta casa. Y él
con su sonrisa y bondad me respondía: “Así será y aquí serás feliz como lo he
sido yo”.
Antes de
morir me entregó este sobre, diciéndome que en él estaba escrito el nombre de
la mujer que yo amaría para siempre. Eso sí, lo debería abrir al instalarme
aquí… cosas del abuelo – dijo Luciano, mientras iba a la cocina a buscar café.
El sobre
de papel fino casi transparente quedó arriba del escritorio, lo toqué varias
veces, estaba intrigada. ¿Adónde me llevaba esta situación?-
Me decidí
y lo miré a trasluz, adentro había un papel (amarillento por el tiempo), como
el del cerco, y en él estaba escrito mi nombre.
- - - - - - - - - -
LAS
RAÍCES
Los sueños, flor y
fruto de la vida,
firme raíz del árbol
que plantamos,
su floración
espléndida cuidamos
así, se mantendrá su
estirpe erguida.
La estirpe de familia
concebida,
como al árbol, al hijo
lo guiamos
en raíz, flor y fruto
trasladamos
aquella por nosotros
recibida.
Junto al árbol está,
es la mañana,
se oye el canto desde
la ventana,
flor y fruto perfuman
en su mano.
El camino marcado en
su alborada
se distingue,
insignias encumbradas.
¡Ya se ha cumplido el
sueño! No fue en vano.
Dominga
Starópoli
INDIFERENCIA
Si ves a un chico
dormido
descalzo, bajo un
puente
sin sentirte dolido.
No has comprendido
nada…
Si observas a tu paso
un árbol derrumbado
y no escuchas su
grito.
No has comprendido
nada…
Sin la risa de un
niño,
el canto de algún ave
un abrazo con cariño.
No has compartido nada…
Si has amado y perdido
y te hiere esa
ausencia,
recién habrás
comprendido,
la cruel indiferencia.
Lucy
Laffitte
13 Abril
1997
----------o0o----------
![]() |
No uses ropaje de
invierno, en primavera.
Ana María La Greca
EL REGRESO
EL REGRESO
Regresé a
las raíces de un origen lejano
buscando
en los recuerdos perfumados caminos
erguidos
eucaliptos, verde alfombra en el llano
compañeros
de pasos, de amores y de trinos.
Las nubes
extendidas miraron vacilantes.
Desde mi
corazón, volaron las bandadas
de
solitarios pájaros, caóticos, errantes
y en la
creciente noche me sentí desolada.
Rescaté
los silencios, las palabras distantes,
las
cartas del terruño que alternadas llegaban,
las fotos
¡Cuántas fotos!, sostén del inmigrante
que
integrando recuerdos, fantasmas alejaban.
Y en el
vuelo de grises despertaron siluetas
arrastrando
cansancio de dolores severos,
un barco
presuroso embriagado en piruetas,
profundizó
el surco ¡Oh dolor extranjero!
Y los
sueños siguieron bailando su gran danza.
En
racimos de nácar estallaron azahares.
La joven
Buenos Aires despierta en asechanza
tejió
pequeños soles en giros estelares.
Elisa
Vázquez Salgado
----------o0o----------
COMPRENSIÓN
DEL PASADO
El duro trabajo de la
tierra allá en Galicia,
esclavizó tus manos en
los largos inviernos;
cargó tu espalda de
escarcha; y la tenue caricia
no se posó en tu
cuerpo abrazado de infierno.
Lejos quedó tu
infancia, plena de soledades,
inclinada en la tarde
con las bolsas de heno,
tus ojos renegridos
cerraron mezquindades;
una lágrima ingenua,
se acurrucó en tu seno.
Y un llanto de
silencios y de juegos cautivos,
corrió como cascada
por tu piel sarracena
sonorizó la alfalfa,
sembró sueños de olvido,
ráfagas de esperanza,
envolvieron la pena.
¡Labriega solitaria!
Un pájaro en su vuelo,
susurrando tu nombre
lanzó una profecía:
hablaba del amor, de
América, otro cielo.
Supe que se cumplió.
¡Si! ¡Lo supe MADRE MÍA!
Elisa
Vázquez Salgado
-----------o0o----------
… Entre tanto, miss
Emily iba de un lado a otro de la habitación preparando una pequeña mesita, con
bandejas y ceniceros, y pocos minutos más tarde entró Florence trayendo el té y
unas finas tacitas que supuse recién compradas por Miss Barton. El té era chino
y delicioso, y había también platos con bocadillos, tostadas con pan y
mantequilla, y gran cantidad de pastelitos.
Florence ahora estaba
resplandeciente y miraba a Miss Emily con una especie de placer maternal… como
si su niña preferida estuviera jugando a dar el té a sus hermosas muñecas…
Fragmento
de la novela “El caso de los anónimos”
de
Agatha Christie
|

Carla Lentini
“Renacer” óleo
FELIZ CUMPLEAÑOS
No
servirá cubrir el nombre
con un
manto de burdo papel,
cuando el
nombre es una montaña
ni un
manto de nieve puede con él.
Aquél que
nace como una montaña,
estructura
agreste de roca tendrá,
y aunque
tiemble y se abra todo el planeta
incólume
en su base perdurará.
Mente
abierta como celeste cielo,
corazón
amplio como etéreo vuelo
alma
enraizada en un duro suelo
donde
crecen flores y maduran anhelos.
No han
pasado en vano todos estos años,
exhaustos,
trajinados por lucha sin par,
pero aún
siguen llenos de cálidos sueños
que
ningún largo tiempo ha podido ajar.
Domingo Lentini
Para
Utopías tangible
01992-2010
----------o0o----------
SUCEDIÓ
EN CORDOBA
por Vivi García
Un día sucedió algo extraño en Córdoba. Una
nena, llamada Martina estaba ayudando a su mamá a cocinar una torta de
cumpleaños, cuando, al cascar un huevo encontró dos yemas. La madre, al ver el
asombro de su hija, le susurró al oído: “dicen algunas personas mayores que
cuando alguien encuentra dos yemas dentro de un huevo puede hacer con ellas lo
que desee”. Martina de inmediato cerró los ojos (como para concentrarse) y las
yemas de a poquito, se fueron transformando en un maravillo par de lentes
amarillos, brillantes, ¡mágicos! La pequeña se los calzó sobre su diminuta
nariz y salió a la calle. Lo que vio a través de sus cristales fue… cómo
explicarlo… ¡sublime! Cada vez que posaba sus ojos sobre una persona, objeto o
animal, podía ver el pasado de ellos. Por eso al mirar a su mamá la vio de niña
tomando una clase de zapateo americano, ¡cómo se movía!; lo pudo ver a sus
perro Timoteo recién nacido, parecía un ovillo de lana negra; a la heladera la
vio flamante, sin ninguna rayita; y frente al espejo… se vio a ella misma con
pañales y chupete.
Desde ese día, en la casa de Martina, los
vecinos hacen cola para que les preste por un ratito los anteojos mágicos.
Yo ya saqué un pasaje a la ciudad Córdoba,
espero que Martina me los preste… A veces no me acuerdo de mí, y quiero
volverme a ver jugando en la hamaca de la plaza de mi barrio, yendo a la escuela de la mano de mi papá
(¡qué bien silbaba tangos!), o comiendo una de esas manzanas con caramelo que
tanto trabajo me daban al quererlas morder.
----------o0o----------
BARRIO
Mi barrio no tiene
puerto,
una voz me dice:
invéntalo
astilla los viejos
corrales,
y sangra su charco
animal.
Cruza bujías insomnes,
vuelve a las faenas,
y a la sombra del
lugar.
Sigiloso llega el
borde del cuchillo,
extremando las pupilas
en abierta soledad.
¿Quiénes dan paso a
los duendes?
¿Quiénes inventan los caminos?
Abrevando en el verano
de un barrio,
y libera los bretes
más allá de su
arrabal.
Mi barrio no tiene
puerto
una voz me dice:
invéntalo.
Norma
González Falderini
----------o0o----------
![]() |
La
persona que se halaga a si mismo, es pobre de corazón.
Beatriz
Mobilia
EL
BARRIO DE MI INFANCIA
Nací en un pasaje con
nombre de río;
las casas iguales,
perfume de azahar,
vereda vestida de
cuadriculado
y dos paraísos frente
a mi portal.
Comedor y sala y, en
el entrepiso,
en su “cuarto chico”
escribía papá.
¡Todavía recuerdo con
cuánto cariño
lo oía en su máquina
de noche tipear!
También había un patio
de cuyos canteros
subía a mi cuarto un
fino rosal:
la rosa mosqueta que
plantó mi abuelo
cuando ellos vivían en
aquel solar.
El patio era un nido
cuajado de flores,
plantas que, amorosa,
cuidaba mamá:
la lila, la mata de
jazmín celeste,
la hortensia, el
penacho y arriba el parral.
Desde el piso alto el
cielo era mío
y era mía la música
del piano puntual
cuando una vecina
tocaba ejercicios
en las tardes calmas,
pesadas de paz.
Mi barrio era lindo… y
era misterioso.
Sus pasajes breves me
hacían pensar
en los laberínticos
cursos mitológicos
de un mundo de
ensueño, de un sueño real.
¡Ah Liniers! Mi barrio
lleno de recuerdos.
¡Parece mentira
volverte a encontrar!
Olga
Fernández Latour de Botas
BREVES
CRÓNICAS DE VIVENCIAS HISTÓRICAS
por Lourdes Comerci
Ahí
estaba yo, luego de recorrer algo más de trescientos kilómetros, parada ante
esa escalinata, frente a una gran estructura arquitectónica. A medida que
avanzaba y subía cada escalón, mi corazón latía cada vez más fuerte. La
observaba de un lado, la observaba de otro. Leía esos fragmentos escritos en
sus paredes. Frases, todas ellas de aquel grande que un día se había llegado
hasta allí con gran valentía e hizo lo que hizo.
Mis
lágrimas rápidamente aparecieron. Quise enjugarlas, pero eran de emoción,
necesitaban aflorar.
Allí
están plasmados sus dichos que ¡oh Dios!, si realmente alguien los hubiera
seguido al pie de la letra, mi querido Don Manuel, seríamos más grandes,
seguramente.
Ahí
estaba yo, en Rosario, con latidos fuertes, lágrimas en los ojos, un nudo en la
garganta, una gran emoción, frente al Monumento a la Bandera.
Imponente
arquitectura frente a las costas del Paraná, para rendir homenaje a la insignia
que decidiste enarbolar, aquel 27 de febrero de 1812, para todo el pueblo de la
Nación Argentina, la que con todo orgullo, llevo en mi corazón.
Al día
siguiente, tras unos kilómetros más de recorrido, llegué a la ciudad de San
Lorenzo.
Con
curiosidad entré al convento de San Carlos. Comencé a recorrer las habitaciones
y ver lo que se exponía.
La
emoción me volvió a invadir, estaba pisando baldosas que, seguramente, pisó el
gran libertador.
Al entrar
a uno de los cuartos, observé que había un uniforme junto a otros elementos, un
vidrio separaba de la otra habitación. A través de él se veían un par de
sillas, una mesa, una biblia, una cama y detrás un cuadro con su imagen. Corrí,
quise entrar, pero… “no está permitido pasar” rezaba un papel
pegado en la puerta. ¡Qué pena Don José! Otra vez mi corazón había latido muy
fuerte porque estuve a pocos pasos de la cama en la que descansaba la noche
previa al 3 de febrero de 1813. ¿Qué estarías pensando? Seguramente, las
tácticas y estrategias que usarías para comenzar con la liberación de nuestro
país y parte de la América del Sur.
Salí y
caminé por el parque del convento, mientras mi rostro reflejaba una sonrisa por
haber llegado hasta esos queridos lugares que formaron parte de la historia
argentina.
INVITADOS
A NUESTROS ENCUENTROS
LITERARIOS
MENSUALES
ARTISTAS
PLÁSTICOS
Enero.......................... Jorge
Plantamura
Febrero....................... Marta Casabone,
Patricia
Chianeta
Alicia
Greco
Laura
Martín
Marzo.......................... Beatriz
Papotto
Abril............................ Carla
Lentini
Mayo........................... Emilse
Luchetti
Junio........................... Alicia
Espósito
Julio............................ Susana Yaggi
Agosto......................... Nelly Giso
Setiembre.................... Miriam Kippes
Octubre....................... María del Carmen
Loureiro
Noviembre................... Carolina Riolfi
MÚSICOS Y
CANTANTES
- Alicia
Vander (tangos y boleros)
- “Los utópicos” Martín Dal Bon y Jason Dal
Bon
Durante
todo el año en el cierre de los cafés literarios cantamos guiados por Noemí
Spivak. A todos ¡Muchas Gracias!
Taller Literario Infantil “Amigos escritores”
Se
publican a continuación los cuentos escritos por los niños
que participaron del
taller durante el año 2010
UNA OLA DE
BONDAD
Abril
Sánchez Muiños 10 años
Había una
vez un chico llamado Francisco que apenas le decías una palabra te golpeaba,
pero un día uno de los que le pegó le dijo: - ¿por qué le pegás a todos, no tenés
cerebro para pensar cómo resolver tus problemas?
A él le
dio furia, pero le llegó al corazón.Era raro, al día siguiente no le pegó a
nadie. Cuando otro compañero le pegó a él, se puso a pensar y repitió lo mismo
que le habían dicho.
Un día
después ese chico tampoco le pegó a nadie. Y dicen que cuando a él le pegaron,
repitió esta frase.
Así se
creó una ola que fue por todas las escuelas, y desde ese día nadie le pegó a
nadie.
EL
MAGO QUE SE EQUIVOCA TODO EL TIEMPO
Agustina
Medina Alvarado – 10 años
Yo estaba
caminando por la calle y se me ocurrió llamar a un mago, le pedí ser feliz y me
trajo una caja de bombones.
Le pedí
un paraguas y me trajo un elefante.
Le pedí
un perro y me trajo un gallo.
Le pedí
una casa y me trajo un rancho; y le pedí de todo siempre me trae cualquier
cosa, ya no lo aguanto más.
Yo
no le voy a pedir más nada.
LAS HADAS Y
LA JIRAFA
Ana
Paula Bianco – 10 años
Una vez,
en Sudáfrica, había una jirafa que un día, cuando estaba comiendo, se le
sentaron arriba cinco hadas llamadas: Guadalupe, Morita, María, Candela y
Catalina.
La jirafa
les dijo gritando: ¡Hey, no se sienten en
mi espalda!
- Sólo
queremos ser tus amigas – dijeron las hadas.
La jirafa
dijo: - bueno.
Las hadas
dijeron: - vamos de compras.
- No, no,
yo no voy .
- ¡Dale,
tenemos tarjetas de crédito!.
- Bueno,
iré.
- No te
prestaremos las tarjetas de crédito.
- No me
las presten, chau.
Las hadas
la siguieron a todos lados, la siguieron hasta el baño.
LOS LOBOS Y
SU FAMILIA
Antonella
Orellana – 10 años
Yo
conozco dos lobos marinos y se como se llaman, uno es Globito y el otro Delfín.
Uno tenía mucho miedo porque había perdido a su mamá, el hermano Delfín que era
el más grande se había ido a buscar peces en el mar, estaban en Mar de Ajó,
Globito se puso a llorar.
Se puso a
caminar buscando a su hermano, encontró un helado de vainilla y dulce de leche
y se lo comió.
Después
encontró al hermano, estaba pescando, sacó del mar veinticinco peces.
Después
encontraron a la mamá, estaban muy felices.
Globito
conoció a una loba marina que se llamaba Juanita, se quedó enamorado y le
convidó peces.
EL
POBRE ROBOT
Ezequiel
Dugo Medina – 10 años
Electrobot
era un robot que vivía en una cueva del árbol que, por dentro, era una cueva
con artefactos muy avanzados.
Él tenía
un poder, bueno, tenía muchos pero había uno que no lo sabía usar, era el
que al tocar a la gente la
electrocutaba, pero él no lo sabía usar, por eso era el que más problemas le
daba.
Siempre
que saludaba a alguien lo electrocutaba y entonces se juró que no volvería a
hacerlo sin aprender a utilizar ese poder.
Tardó un
año y medio para volver, ahora tiene amigos y no los electrocuta.
¡POBRE
CIEMPIÉS!
Julieta
Gariboglio - 9 años
Una tarde
un ciempiés que se llamaba Don
Pedro cuando paseaba conoció a una señora
ciempiés y se quedó enamorado. A la
tarde se fue a su casa le empezó a hablar y se le escapó un beso.
Cuando ella le dijo que tenía novio
Pedro le pidió perdón.
- Bueno,
pero fue muy bueno – le dijo la chica.
- ¿Cómo
te llamás? – le preguntó Pedro.
- Me
llamo Doña Pedra.
- ¿Querés
ser mi novia?
-
¡Claro!.
Así
siguieron pero un día Pedro estaba tan distraído pensando en Pedra que la pisó
y ella se murió.
AMY
Lucía
Morales – 10 años
En
un puerto muy pequeño que hay en medio de la bahía vivía una nena llamada
Amalia, aunque todos le decían Amy.
Ella
vivía con su abuelo, su madre era una sirena (Amy no lo sabía)
Una
mañana sus amigos fueron a jugar a su casa.
Pedro
mientras jugaban una mancha Amy tropezó y se cayó al mar, de éste saltó una
sirena y la salvó, porque Amy no sabía nadar.
Ese
día ¡conoció a su madre! Ella le explicó porqué no pudo estar en estos años con
ella.
Ahora
Amy la va a visitar todos los días y
disfruta por todos los años que perdió.
EL ROBOT EN
LA PLAZA
Sebastián
Ángel Díaz – 10 años
Había una
vez un robot que se llamaba Robotón y
tenía una super cueva y también un
super robotmóvil.
Un día
chocó con un auto y se le voló un tornillo.
Fue a su casa y como no tenía plata para comprar un tornillo nuevo
pasaron días y días hasta que se volvió loco.
Atacó a
todas las personas, les lanzaba tornillos por la boca, rayos equis por los ojos
y electrocutaba a la gente cuando le daba la mano.
Un día
fueron sus papas a verlo, y le dijeron:
-
¡ Qué pavote! ¡Lanzas tornillos por la boca y no reparás
el que te falta! . Robotón no se había dado cuenta de eso.
El papá
le puso el tornillo que le faltaba y se fueron a pasear con los chicos por la
plaza.
EL AJO POR
EL GENIO BAJO
Sofía Ibarzábal – 9 años
Cuentan
que en mi barrio hay un genio que vive en la calle.
Llegaron unos señores
con esas máquinas que rompen las calles y salió un genio, pero nadie se dio
cuenta, porque estaba disfrazado, se pusieron a discutir re mal.
En un
momento el genio dijo: -A mí no me gusta tu trabajo y que tu máquina se
convierta en un ajo.
Ahora la
calle en vez de tener asfalto tiene pasta del ajo.
Al genio
le encanta el ajo.
POBRES /
RICOS
Valentina
Bonina – 8 años
Guillermino
es un hombre que vive en la selva porque es pobre y no tiene casa. Al principio
no tenía amigos, un día se acercó un perro, que no tenía raza y entonces, le
preguntó:
- ¿Vos
tenés amigos?
El
hombre, obviamente, le dijo: - ¡NO!!!
- ¿Y vos?
– le preguntó el hombre – Me imagino que si ¿no?
- No, y…
¡yo no tengo amigos!, yo soy solo, no tengo a nadie que me acompañe, soy pobre,
ni tengo casa.
- ¡Hay!
¡Yo tampoco!!! Podemos ser amigos.
- ¿Querés
ser mi amigo?
Y obvio
que el perro le dijo que si, porque no tenía dueño.
Los dos juntaron plata, porque les
dieron un trabajo y con todo eso se compraron una casa.
Y los dos
compartieron la casa, nunca se pelearon y toda la vida estuvieron juntos porque
tuvieron miedo de hacerse pobres de
nuevo.
LAS LETRAS MÁS ALLÁ DE
LA GENERAL PAZ
Provincia de Entre Ríos
Ángela Rousset de San Martín
Nació en
Colón, provincia de Entre Ríos en abril de 1897. Enriqueció su cultura
literaria frecuentando autores franceses e ingleses. Comenzó a publicar sus
composiciones en 1923 en la revista “El Hogar” y en diarios del interior del
país.
En 1927
publicó su primer libro de poesías titulado “Poesías Humanas”- El escritor y
periodista Juan Jose de Soiza Reilly ha elogiado también la obra de la autora.
EL SOLTERÓN
Es célibe obstinado…
¿Casarse?...¡La peor cosa!
Según él, si lo
hiciera sería un pobre hombre.
Jamás mujer alguna
llevaría su nombre,
nunca a mujer alguna
llamaría su esposa.
Porque dentro de su
alma de célibe egoísta
jamás se adormeció un
sentimiento hondo;
aventuras de un día,
mujer del bajo fondo
y una que otra
muchacha de muy fácil conquista.
No todo ha de ser
hielo… Ayer lo vi sentado
en la playa vecina. El
cuerpo adelantado
hacia un precioso niño
de ojazos muy azules…
¿Qué fue que a mi
mirada la envolvió como en tules?
Con inmensa ternura lo
sentó en sus rodillas
y vi que le besaba con
amor las mejillas.
Angela Rousset de San
Martín
Informe
e investigación: Haydée Fuentes
Provincia de Buenos Aires
Mary
Rega Molina
Nació en
la provincia de Buenos Aires era hermana del poeta Horacio Rega Molina. Poseía
una vasta cultura musical y literaria. Dominaba el francés y el italiano,
también inglés, alemán y latín.
Empezó a
dar a conocer sus poesías en festivales. En 1928 publicó su primer libro de
poesías titulado “Canto Llano” con el que alcanzó grandes elogios de la
crítica.
En 1925
realizó un viaje a Chile donde fue calurosamente agasajada y en 1928 visitó
Europa. Colaboró en principales diarios y revistas de la Capital Federal.
ESTAMPA
DEL RETORNO
Tornarme con las
plantas ateridas,
por las nieves de
todos los caminos;
¡y las manos devotas
florecidas,
en lirios de los
cármenes divinos!
Las lejanas pupilas
encendidas
en la luz de los oros
florentinos:
y las carnes sin luz,
palidecidas
saliendo de otros
siglos y destinos.
En el agua lustral de
la Belleza,
redimida de atávica
impureza,
en tocado de diáfano
color,
ser por gracia mortal
la eterna Amada,
que se vuelva a tu
vida ¡iluminada
como un púdico fresco
del Amor!
Mary Rega Molina
Informe
e investigación: Haydée Fuentes
HISTORIAS DE VIDA
MARÍA
REMEDIOS DEL VALLE
La Capitana del
General Belgrano
En la batalla
de Ayohúma hubo un grupo de mujeres (de accionar heroico) que socorrieron a los
soldados heridos por las balas o los azotes. Ellas fueron llamadas “Las niñas
de Ayohúma” heroínas poco conocidas y
olvidadas en nuestra historia. Una de ellas fue María Remedios del Valle,
morena de cabello ensortijado, valiente y tenaz. Una de las primeras enfermeras
argentinas.
Aunque no
era permitido mujeres en el ejército, el General Belgrano la aceptó por su
valentía y coraje y la nombré “Capitana” por su accionar y heroísmo. Era el
paño de lágrimas de jefes, oficiales y soldados, que en la desgracia de quedar
sin piernas unos, sin brazos otros, sin remedios ni auxilios para tratar de
aliviar tanto dolor, ella los ayudaba. Sus manos cicatrizaron heridas, bajo el fragor
de los cañones y las hogueras. Los soldados comenzaron a llamarla “La Madre de
la Patria”.
Esta
aguerrida mujer combatió en las batallas de Desaguadero, Salta, Vilcapugio y
Ayohúma. Allí fue herida de bala y cayó prisionera de los realistas.
Presa y enferma
organizó una fuga de varios oficiales patriotas, pero fue descubierta y la
castigaron por nueve días azotándola públicamente.
Cuando
terminó la guerra tenía el grado de Capitana pero estaba sola en el mundo,
todos los suyos habían muerto en acciones revolucionarias.
Años
después de la Independencia, en Buenos Aires, se veía a una anciana frecuentar
los atrios de las iglesias de San Francisco, Santo Domingo y San Ignacio,
también lo hacía en la Plaza de la Victoria. Pobre y andrajosa iba ofreciendo
pastelitos o tortas fritas y a veces mendigando. Se hacía llamar “la Capitana”,
nadie creía su historia y cuando mostraba sus brazos zurcidos por cicatrices y
contaba que las había recibido en la guerra por la independencia todos la
consideran loca.
Siendo diputado
Juan José Viamonte en una oportunidad se cruzó con María Remedios por la actual
Plaza de Mayo, no
podía creer que esa
mujer envejecida y andrajosa fuese la Capitana.
Enseguida
pidió que se le reconocieran los servicios prestados a la patria, cosa que
finalmente entre idas y vueltas se le reconocieron, pero nunca llegó a recibir
los auxilios económicos, porque el ejecutivo sepultó el expediente.
Dijo
Viamonte: “yo no hubiera hablado, si no hubiese visto que se echan de menos
documentos y datas. A esta mujer la conocí en el Alto Perú y la reconozco aquí
pidiendo limosna. Esta mujer es una benemérita, digna de ser atendida, una gran
luchadora de la independencia”.
Olvidada
por la historia oficial, quizás por su condición de mujer, pobre y negra, bien
vale rescatarla del ostracismo a quien los soldados de Belgrano bautizaron como
“La Madre de la Patria”.
Hace
muchísimos años, alguien que supo de su existencia y lucha por la independencia
de la patria, quiso homenajearla y le puso el nombre de María Remedios del
Valle a una callecita de dos cuadras y media en el barrio de Parque Avellaneda.
Dominga
Starópoli
“SE
HACE CAMINO AL ANDAR”
2010 un
año, un buen principio. En marzo cumplí sesenta años de casada con mi esposo,
ya delicado de salud, sin reparar que ya se iba.
El 28 de
abril fallecido causándome un vacío indescriptible, lleno de momentos que
estarán siempre a mi lado. La vida sigue.
El 18 de
julio nació Lautaro, mi tercer bisnieto, pétalos de dulzura en la familia.
El 4 de
octubre cumplió un año Lucio, mi bis madrileño y el 12 de octubre dos años
Martina, la bis que es una campanita feliz y bailadora.
Un dolor,
muchas alegrías con el amor de mis hijos, nietos, amigos y mis utópicas que
alguien dijo: “son flores de acero”.
Señal que
sigo andando
Blanca C. de Dal Bon
UNA
NOTA DE COLOR… CON SABOR
UNA
NOTA DE COLOR… CON SABOR
¡Hola!
¿Cómo están mis atentos lectores?
Hoy la
entrevista no es en mi cocina, los duendes duermen y mis ollas y sartenes
tienen su momento de relax, que tanto merecen a través de estos años.
Voy
caminando por estas tranquilas calles de Liniers hasta llegar al Pasaje El
Hornero. Tarde soleada, casas con jardines que huelen a flores de primavera.
Toco el
timbre, sale a recibirme nuestra querida amiga y artista plástica Alma Knees,
besos más un fuerte abrazo.
Al entrar
al living amplio y coqueto me deslumbran sus cuadros en las paredes, dándole
movimiento al lugar. Todo es amplio, con finos adornos elegancia que se repite
en la acogedora cocina con un aroma a café que dice: bienvenida.
Así es,
llega un humeante capuchino, la especialidad de Alma, con chocolate en la
mezcla y una copita de anís que me trae bellos recuerdos de mi infancia.
. Sabés –
le digo – vengo en busca de la receta prometida, con historia para ofrecerla en
la revista.
Es un
exquisito postre elaborado por mi papá para las fiestas, esta receta llegó de
Salta, como mi tatarabuelo Don Calixto Ruiz de Gauna quien fue el chasqui que
trajo, después de siete días a caballo de Salta a Buenos Aires, el mensaje
que decía: “Somos Libres”informando sobre la declaración de nuestra
independencia en el Congreso de Tucumán, el 9 de julio de 1816.
Mi
familia es una parte de nuestra historia, soy una chozna orgullosa de su pasado
– dice mi anfitriona.
Esta es
la receta de cocina que realizaba mi papá – continúa diciendo – él adornaba las
largas mesas para toda la familia, además se encargaba de la comida, más
bocaditos salados y dulces. El pan dulce aromatizaba cuatro días antes la casa
y todo el pasaje.
Mi padre,
Don Teodoro Knees fue periodista del diario El Cronista Comercial – me explica
Alma.
Preparar
este postre era una ceremonia donde todos cooperábamos, aquí va.
Postre
de turrón
Ingredientes:
6 claras
Almibar:
por cada clara 4
cucharadas colmadas de azúcar cubiertas apenas con agua.
1 cucharada de anís en
grano.
100 gramos de nueces
picadas
100 gramos de
almendras picadas
100 gramos de
avellanas
200 gramos de cáscaras
de naranja azucaradas y picadas.
200 gramos de cerezas
al marrasquino.
Preparación:
Batir las claras a
punto nieve. Aparte poner el azúcar cubierto apenas con agua en una cacerola
con la cucharada de anís en grano, cocinar hasta punto hilo que es cuando se
levanta la cuchara y el hilo no se corta.
En ese momento agregar
el almíbar a las claras a nieve, suavemente, mientras se continúa batiendo
hasta que con la cuchara al raspar se vea el fondo del recipiente. Ese es el punto.
Retirar y en caliente
agregar las nueces, almendras, avellanas, cáscaras de naranja azucaradas y cerezas al marrasquino.
Unir todo con
movimientos envolventes, poner en una fuente rodeada de higos confitados.
Esta preparación no
endurece, es un postre dulce de turrón.
La fuente se coloca en
el centro de la mesa y uno se sirve de ella.
Me despido de mi amiga
dándole las gracias por la receta.
He pasado una tarde
agradable en una cocina adornada con arte y buen gusto, plena de recuerdos de
un pasado glorioso de un Alma exquisita.
Blanca C. de Dal Bon
NUESTRAS CALLES DE LINIERS:
ONÉSIMO
LEGUIZAMÓN
Al
caminar por las calles e infinidad de pasajes de mi barrio, la curiosidad de
saber que hay detrás de cada nombre, me puede y es entonces que trato de
informarme cuales fueron sus méritos para estar allí.
A veces
las leo desde el colectivo, si, como ese nombre, Onésimo Leguizamón, un pasaje
que nace en Andalgalá al 900 y termina tres cuadras después en Montiel al 1000.
¿Quién
era?
Mi
curiosidad me llevó a saber que era entrerriano, nacido en Gualeguay el 15 de
febrero de 1839.
Estudió
en el colegio de Concepción del Uruguay. En 1857 viajó a Europa con una beca concedida
por Justo J. de Urquiza.
Ejerció
como periodista en el diario “El Uruguay” de su ciudad natal y en 1862 se
doctoró en Leyes en la Universidad de Buenos Aires. Fue Ministro de Educación
de su provincia y entre 1864 y 1868 Diputado Provincial por la misma.
Desde
1865 hasta 1870 enseñó filosofía en el Colegio de Concepción de Uruguay. Tras
el asesinato de Urquiza, se opuso a la elección como Gobernador de Ricardo
López Jordán y se exiló en Buenos Aires.
Se
desempeñó como jefe de redacción del diario “La Prensa”, enseñó Derecho
Internacional en la Universidad de Buenos Aires. Más tarde fue electo Diputado
Nacional por el Partido Liberal de su provincia.
De 1874 a
1877 fue Ministro de Justicia e Instrucción Pública en el mandato del
Presidente Nicolás Avellaneda. Desde ese cargo fundó las primeras Escuelas
Normales para Señoritas, reformó el curriculum de los colegios nacionales,
reguló el establecimiento de escuelas agropecuarias – de las cuales fundó
varias – y se destacó en su puesto al punto de generar celos en el ex
Presidente Domingo Faustino Sarmiento.
En Junio
de 1870 fue nombrado Ministro de la Suprema Corte de Justicia, cargo que
cumplió hasta 1888. Renunció a su función judicial para presidir el Congreso
Pedagógico Sudamericano en Buenos Aires.
Al poco
tiempo fue nombrado Senador Nacional y fue uno de los autores y gran defensor
de la Ley 1420 de educación universal, gratuita, laica y obligatoria.
En 1884
fue interventor en la provincia de Catamarca. Ese mismo año fundó el diario “La
Razón” del que fue director hasta su muerte.
Era uno
de los líderes más respetados del “Partido Autonomista Nacional” y promotor de
la candidatura de la mayor parte de los diputados nacionales de su provincia.
En 1886
fue candidato al cargo de Gobernador por su provincia, Entre Ríos, pero no
llegó a las elecciones ya que falleció en Buenos Aires el 20 de agosto de ese
año.
Dejó
escritos en su mayoría de carácter legal, merecen citarse “Las Leyes de la
Guerra Internacional”, “La Cuestión de Límites entre San Luis y Córdoba”,
“Instituto del Código Civil Argentino”.
¿Consideran
como yo que tuvo una vida demasiado corta, pero vivida a pleno?.
Lidia
Arch
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Personaje de la Cultura.
Edgardo
Román Gilabert
Los
mediodías del domingo muchos vecinos de Liniers sintonizan la radio en AM 1220
y una voz conocida les acerca buena música
e información. Es Edgardo Gilabert conductor, desde hace nueve años, del
programa: “Liniers, un barrio con historia”. En sesenta minutos presenta notas
y reportajes, comentarios de actualidad, problemas diversos, soluciones,
proyectos, informa sobre actividades culturales y mantiene al oyente
actualizado sobre los hechos más destacados de la semana.
¿Quién es
Edgardo Román Gilabert? En la actualidad desarrolla una intensa actividad
docente en institutos de nivel terciario especializados en periodismo
deportivo, integra el plantel de profesores del ISPED (Instituto Superior de
Periodismo Deportivo); Crónica – Escuela de Periodismo Deportivo; ESBA de Villa
Urquiza y el Instituto 20 de Junio de San Isidro.
Tiene a
su cargo materias especializadas: “Introducción al Periodismo Deportivo”,
“Polideportivos” enseñando reglamentos y características específicas de
diecinueve deportes. Es Vicepresidente del Círculo de Periodistas Deportivos de
Buenos Aires.
Este
hombre que ha desarrollado una carrera en esta especialidad del periodismo
nació en Liniers y continúa viviendo en nuestro barrio. Su padre, Antonio
Gilabert destacada trayectoria a lo
largo de su vida como ciudadano que trabajó intensamente en función social y
cultural para el beneficio de los vecinos. En
su homenaje la Casa de la Cultura de Liniers lleva su nombre.
En su juventud Edgardo cursó estudios de
Medicina, que abandonó antes de terminar.
El deporte ocupó su tiempo libre, jugó al fútbol en su club, Vélez
Sarsfield, en la 3º División y en la reserva, y también básquet integrando el
equipo que en 1957 logró el ascenso a 1º División.
Pasaba su
tiempo libre en el club, allí conoció a Mirtha Díaz, que formaba parte del
ballet folklórico de la entidad, el amor hizo
el resto, se casaron
hace más de cuatro décadas. Edgardo y Mirtha tienen dos hijos y cuatro nietos
que son su felicidad.
Los
miembros de la familia Gilabert tienen especial vocación por el arte en sus
diversas formas, Edgardo no es una
excepción, integró el electo del
teatro vocacional de Vélez Sársfield.
Actuó en
“La Comedia de los Lunes” que se emitía en Canal 7 encabezado por Ricardo
Passano y Nelly Medem. Se presentó en numerosas obras de teatro independiente.
A los 21
años, estaba haciendo teatro con la dirección de Hilda Bernard cuando un amigo
de la familia, Alberto Renversade pensó en unir su facilidad de palabra, dotes
actorales y amor por el deporte y le propone acompañarlo en una audición de
radio que se emitía semanalmente con las noticias del club.
Así fue
como se inicia en la profesión que sería la actividad principal de su vida. La
actuación quedó relegada al periodista que fue creciendo cada día más.
En la
prensa escrita realizó colaboraciones en diversos medios. Trabajó en El
Cronista Comercial. Fue fundador de la revista “El Fortín” de Vélez Sársfield
junto con el señor Osvaldo Rao.
La mayor
parte de su carrera la realizó en radio y televisión. En radio transmitió
básquet desde el Luna Park junto con Horacio Irañeta. Formó parte del equipo
deportivo de José M. Muñoz en Radio Rivadavia. En Radio Splendid con Ricardo
Arias realizaba el programa “Entre las sogas y el tango” que se emitía cada
sábado desde el Luna Park.
Desde 1984
comenzó a trabajar en Cablevisión, después en América TV Canal 2 donde fue la
cara del deporte. Paulatinamente comenzó a cubrir diversas especialidades,
jockey sobre hielo, polo, volley, natación, entre otras, además de fútbol y
básquet. Viajó al exterior cubriendo los juegos olímpicos, campeonatos
internacionales, mundiales de básquet.
Edgardo
Gilabert es multifacético, añora la actuación, le apasiona el deporte, se
preocupa por el barrio, su historia, su cultura. Continúa trabajando, en la
docencia y a través del micrófono. Un
verdadero ejemplo de vida.
Alcira Lucena
Personaje del Barrio
Mónica
Dahgut Rey
“La
calidad de la educación en nuestro país descendió en las últimas décadas”. “Los
docentes se han transformado en trabajadores sociales compartiendo esa labor
con la tarea educativa”. “Los sueldos de los docentes son bajos”. “Los maestros
trabajan cuatro horas por día y tienen tres meses de vacaciones”. ¿Quién no ha
escuchado alguna de estas frases? ¿Quién no ha pronunciado alguna de estas
frases?
Podemos
recordar el respeto hacia los maestros en nuestra infancia, su posición
destacada en la sociedad (no por los sueldos que siempre fueron escasos, sino
por el valor que se daba a su trabajo), en la actualidad observamos con
preocupación los casos de agresiones y violencia que enfrentan día tras día.
Los vemos en marchas, movilizaciones, paros, su profesión ha sufrido un
deterioro notable y la curva descendente continúa aún.
Cabe
formularse otra pregunta ¿qué sería de nuestra sociedad sin la labor de contención
y servicio que brindan los docentes? Son muchas preguntas que se contestan
solas, casi en silencio, con resignación.
En
Liniers todavía tenemos el horizonte acotado de barrio, donde los vecinos se
conocen, saludan, comparten comentarios y viven junto a sus hijos y nietos las
diferentes etapas escolares. En este transitar de madre, y después de abuela
conocí a Mónica, maestra que trabaja como suplente en la zona.
Mónica
Dahgut nació en Liniers, en el barrio de las Mil Casitas, ella y sus dos hermanos
disfrutaron la niñez en el pasaje El Hornero en otra época, de ventanas sin
rejas, puertas sin llave, muchos amigos y juegos en la vereda.
Los
estudios primarios los cursó en la escuela “de Murguiondo” la más antigua del
Liniers, que actualmente tiene el nombre de República de Corea.
Después
el secundario, comenzó en el Nacional 13 donde conoció a Emilio, quien más tarde sería su esposo y terminó el
bachillerato en el Liceo 2. Simultáneamente estudió en la Escuela de Cerámica
recibiendo el título de Técnica en Cerámica Artística. La cerámica la
apasionaba, desde jovencita participó de proyectos
de educación en el
interior enseñando las técnicas de esa artesanía tan
relacionada con el arte.
En el
Palomar cursó sus estudios terciarios y recibió el título de Profesora de Enseñanza Primaria y Profesora
de Nivel Inicial. Comenzó entonces una etapa de intenso trabajo, llegó a cubrir tres turnos en establecimientos de la
provincia de Buenos Aires.
Uniendo
su formación artística en cerámica y su título docente comenzó a dictar clases
de plástica en diversas escuelas del distrito
algunas de ellas con alumnos pertenecientes a barrios marginales donde
la pobreza y la violencia constituían un panorama habitual.
Con una
intensa vocación docente buscó siempre brindar educación y lograr el
crecimiento de sus alumnos. Los reglamentos y la maraña burocrática que
conlleva su trabajo la llevaron a un punto de inflexión: renunció a su cargo.
Pasado el
tiempo volvió a ingresar al sistema y estos últimos años trabaja en la misma
escuela donde realizó sus estudios primarios. Es maestra las veinticuatro horas
del día, sábados, domingos y feriados, no es extraño que se comunique con los
padres de un alumno enfermo o que
atraviesa algún problema para ofrecer su ayuda y apoyo en situaciones
difíciles. Es quien se preocupa si uno de sus “nenes” cumple años y los
compañeros no van a la fiestita. Trata de entender el por qué de la violencia
muchas veces irracional en alguno de ellos.
Habla,
dialoga, escucha, a los nenes, a los padres.
¿Su caso
es excepcional? No. Hay muchos docentes como Mónica, son voces que sufren el agotamiento de sus cuerdas vocales pero
aún así… continúan hablando. Porque educar no es solo instruir, enseñar,
brindar conocimientos. Educar es transmitir valores, enseñar con el ejemplo.
Casada
con Emilio Rodriguez, madre de tres hijos: Emiliano, Julieta y Eloy, la familia
se completa con Lomu un gran danés que muchas veces la acompaña en sus
caminatas. Porque Mónica es su vecina, mi vecina, nada más, ni nada menos que
una de las tantas maestras a las que les debemos decir: ¡Gracias!
Alcira
Lucena
UTOPÍAS EN PROYECCIÓN
“La dicha está donde la encuentras, muy rara
vez donde la buscas”
Petit Senn
Realmente
es así. Durante mis años de docencia encontré dicha. Al jubilarme seguía
sintiendo mi vocación de dar, estimular y trabajar por la educación y la
cultura. Me acerqué a la literatura para todos y así me encontré con un grupo
de seres que también buscaban lo mismo. Nos unimos, hace ya 18 años con un objetivo
común: - Expresarnos a través de la escritura-
Nos
reunimos haciendo Talleres Literarios, de Perfeccionamiento con excelentes
escritores y poetas, quienes nos alentaron a continuar con esta Utopía. Salir
de nosotros para llegar a otros, con humildad, como aficionadas a las letras.
La gente
comenzó a seguirnos en nuestros Encuentros Literarios mensuales y en la lectura
de la Revista Utopías, expresándonos su agrado y deseos de que continuemos.
No íbamos
en pro de la dicha, sino, con dicha, buscando hacer realidad ideales lejanos,
como el horizonte.
“La vida
es maravillosa si no le tienes miedo” dijo el genial cómico Carlitos Chaplín.
Así marchamos convencidas de esto y fuimos por un camino donde día a día
cosechábamos: DICHA.
En este
año del Bicentenario de la Revolución de Mayo la proyección se abrió más allá
de la realidad. Rompió los límites y se extendieron infinitos abanicos que nos
conectaron con una gran cantidad de gente.
El
enriquecimiento mutuo se puso en marcha y ya nada lo detiene, gracias a los
amigos, vecinos, escritores, poetas, plásticos, músicos, cantores, escultores y
tantos más deseosos de seguir este camino.
Siempre
decimos: Nosotras estamos porque ellos están. Un hilo invisible entretejió a
todos (hasta los niños, que Alcira Lucena, desde la Coordinación de su Taller
Literario Infantil, fue integrándolos a esta red maravillosa).
Hicimos
todo lo que pudimos como:
-
Asistir, como en años anteriores, a la invitación de la Comisión de Asociados
del Banco Credicoop-Cooperativo Limitado (filial
Liniers)
para participar del encuentro por el Día Internacional de la Mujer (marzo).
- Estar
presentes, el 18 de mayo, en la plaza Hipólito Irigoyen en la colocación del
Emblema de Liniers. Lidia Arch y Ana María La Greca fueron designadas para leer
en el acto.
- Alcira
Lucena tuvo a su cargo las palabras alusivas al Cumpleaños Nº 200 de la Patria
en la Plaza Sarmiento, del barrio de Liniers, en un acto realizado por la
Corporación Sarmiento festejando ese acontecer, el mismo día, compartimos un
locro en la Asociación Galicia con las autoridades de esta institución.
-
Recibimos en junio del C.G.P. Nº 9 Dirección General de Cultura y Acción
Social, en la sede de la Asociación Siciliana del barrio de Mataderos, un
diploma de reconocimiento al Grupo Literario Utopías como “Vecino
participativo” por su compromiso constante con la comunidad.
- El 22
de setiembre fuimos a la Casa de Cultura de Liniers, convocadas nuevamente por
el C.G.P. Nº 9 Dirección General de Cultura y Acción Social, a un acto para
homenajear a las “Mujeres en el Bicentenario”.
Estaban
presentes los barrios de Mataderos, Parque Avellaneda y Liniers. Se entregaron
diplomas individuales de reconocimiento a cada una de las integrantes del grupo
literario. En los mismos se destaca: “el
constante compromiso en la construcción de una comunidad solidaria”.
-
Festejamos nuestro cumpleaños Nº 18 el 24 de setiembre, en el café literario.
Todo fue dentro de un clima de alegría, amistad y calidez en el local del Resto
Bar Maximus (Cosquín y R. L. Falcón). Recibimos tarjeta y señalador artesanal
realizados por Carla Lentini y Norma González Falderini.
-
Presenciamos emocionadas el espectáculo de canto “Parte de mi Alma” brindado
por nuestra amiga Alicia Vander en el café FORJA del barrio de Flores.
- Recibimos
en el café literario del mes de octubre una hermosa talla de madera que Carla
Lentini realizó para que Utopías coloque en la mesa como identificatorio de
cada encuentro.
-Recordando
a la queridísima plástica de Liniers María Ester Palermo, fallecida el 31 de
diciembre de 2009 rendimos homenaje a ella en la Casa de la Cultura de Liniers,
el 27 de noviembre de 2010.
Fue una
de las maneras de destacar su trayectoria como artista destacada y premiada,
profesora y fundadora del Instituto Paler. Se realizó una muestra de algunas de
sus obras, rodeada de la de sus ex alumnos y plásticos amigos. El grupo Utopías
participó en este evento leyendo un soneto de Haydée Fuentes que oportunamente
había realizado para ella y fue publicado en la revista literaria Nº 19.
En la
organización se unieron artistas plásticos, amigos personales, el Periódico
Cosas de Barrio a través de su director Licenciado Ricardo Nicolini y nuestro
grupo literario.
-
Agradecemos a la artista plástica Alicia Pugliese que generosamente donó una de
sus obras para sortear y lo recaudado donar a la Revista Literaria Nº 23.
- El 26
de noviembre cerramos nuestra actividad del año en el Café Literario del último
viernes del mes, disertó la Dra. Olga Fernández Latour de Botas, cumpliendo con
el proyecto conjunto del CGP Nº 9, la Junta de Estudios Históricos del barrio
de Liniers y nuestro grupo en el Bicentenario.
- Revistas
recibidas:
“Despertares
– Techo Fraterno Don Guanella” Revista Nº 19, Parroquia Tránsito de San José-
“El tren de la amistad”, directora Susana
Yaggi.
-
“Tertulias de Luz” – revista literaria
– Editada por Asoc. Fomento y Cultura Luz del Porvenir – Versalles.
. Libros
recibidos:
“Palabras
Compartidas”, antología realizada por el Taller Literario Casa de la Cultura de
Liniers.
“Manifiesto
de Amor” autor: Dámaso Manuel Martinez
“El árbol
del adiós” autora: Norma González Falderini
“Sueños y
aforismos” autor: Pablo Albamonte
“Cora”
autora: Elda Forcatto
“La Pampa
como Tótem en la Poesía de Bartolomé Mitre” autora: Olga Fernández Latour de
Botas.
“Pan de
Mujer” poemas, autora: Olga Fernández Latour de Botas
“Las
redes que tendimos” poesía, autora: Beatriz Bernardita Vallaza.
Periódicos
recibidos:
“Cosas de
Barrio” y “Línea Oeste”, en varias
oportunidades publicaron aconteceres relacionados con nuestra actividad.
Gente
joven del arte, escritores, plásticos y músicos, se acercaron dándole futuro
mediato al Grupo Utopías. ¡Gracias!
¿Qué
es UTOPÍAS?
Somos
seres generosos
que a
este grupo damos nombre
UTOPÍAS
ya es renombre
en las letras
y otras cosas
que hace:
“Gentes poderosas”
en un
barrio y su cultura.
Pese a
esta vida tan dura
los
vecinos dan su mano,
pues
saben que no es en vano,
apoyar lo
que perdura.
Por
UTOPÍAS y sueños
a la
palestra salimos,
durante
ya, varios años.
Prosa, verso
y además
llevamos
otros empeños…
Decires
de los demás.
Revistas
y encuentros damos,
sin tomar
ningún descanso,
porque
éstos son un remanso
y se
respira aire puro.
¿Afuera?
Queda el apuro…
Todo
aquí: ¡Se vuelve encanto!
Ana María
La Greca
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AMORES IMPOSIBLES
Eloisa
y Abelardo
Abelardo
nació en Francia en el año 1079, en el siglo XII, perteneció a una familia
humilde que le posibilitó recibir una buena instrucción. Eloisa, de una belleza
angelical, seis años menor que él, al quedar huérfana desde niña vivió con su
tío Fulberto, Canónico de la Catedral de París.
Abelardo
se destacó como profesor de Filosofía y Teología con gran solvencia. A los
veintidós años formó su propia escuela a la cual asistían muchos alumnos,
convirtiéndose en una destacada personalidad.
En su
adolescencia había sido alumno de Fulberto quien le solicitó enseñarle a su
sobrina. Al conocerse se enamoraron, el tío nada sospechaba del romance hasta
que Eloisa quedó embarazada, sorprendido no pudo evitar desprecio y rencor
hacia su ex alumno predilecto en quien había depositado su confianza. Después
de una fuerte discusión les propuso casarse para evitar los comentarios, ella
se negaba porque su sentimiento era superior a todo formulismo, finalmente
aceptó con la condición de mantenerlo en secreto, pero Fulberto no cumplió con
lo prometido y la noticia fue difundida. Eloisa se indignó y el tío comenzó a
hacerle la vida imposible, al enterarse su esposo tomó la decisión de llevarla
a un convento cerca de París adonde auxiliaban a mujeres desprotegidas, solo
por un tiempo, mientras el bebé quedaba confiado a la hermana de Abelardo. El
tío cegado en sus pensamientos creyó que éste quería abandonarla y tomó la
decisión de castrarlo con un cirujano. Cumplido este acto criminal el
matrimonio jamás volvió a encontrarse. Ella se hizo monja y Abelardo ingresó
como fraile en otro monasterio. Durante años expresaron sus sentimientos a
través de cartas de amor convertidas en fantasías que los ayudaron a vivir en
sus exilios hasta que él muere. Al enterarse Eloísa, enlutada, asistió al
entierro sintiéndose culpable por la mutilación sufrida por su amado.
Ella
murió veinte años después y fue enterrada en el mismo féretro. Dice la leyenda
que sus cuerpos se fundieron en un abrazo.
Eloísa y
Abelardo reposan en el cementerio Pere Lachaise en París. Siempre hay flores
sobre la sepultura que son depositadas por amantes anónimos atraídos por esa
historia de amor. Porque una pasión pura como la de ellos nunca muere, sigue
viviendo a través de los siglos, en las nuevas generaciones como ejemplo de
lealtad al reprobar aquellos cerebros limitados de la sociedad de entonces que
frustraron este sentimiento elevado.
Beatriz
Mobilia
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ENCUENTROS
LITERARIOS
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Entidades
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Días
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Horario
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Lugar
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Coordina el escritor
Miguel Angel Scarpatti
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1º sábado de cada mes
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18 a 21 horas
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“Séptimo Arte”
San Pedrito y Ramón
L. Falcón
Flores
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“Por amor a la palabra”
Coordinan: Ildiz y
Emilia de Armas
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3º viernes de cada
mes
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19 a 21 horas
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“Séptimo Arte”
San Pedrito y Ramón
L. Falcón
Flores
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Grupo Literario Utopías
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Último viernes de cada mes
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19 a 22 horas
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Resto Bar “Máximus”
R. L. Falcón 6901 esquina Cosquín - Liniers
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NOTAS
POST CAFÉ
Nota:
Debido a una omisión involuntaria del año pasado, quedaron sin publicar estas
expresiones de saludos y agradecimientos en la Revista Nº 22.
AÑO 2009
- Felices
y más felices años ¡Utópicas!
Elodyna
Lage (escritora)
- Para mi
“Utopías” tiene otro nombre más “Cable a tierra” porque es como un bálsamo para
el espíritu y las “utópicas” para mi son como el arco iris, siete colores que
dan vida y luz a mi corazón. Las quiero mucho.
Carmen
Blanch (actriz, narradora, escritora y cantante)
-
Queridas utópicas: Muchas gracias por brindarme este espacio en vuestro café y
también por dejarme entrar un poquito en vuestros corazones. ¡Muchas
felicidades!
Gloria
Concetti (artista plástica)
-
Queridas amigas: estos encuentros reconfortan el alma, simplemente y como
siempre les agradezco infinitamente.
Alicia
Pugliese – (artista plástica)
- Me
siento muy agradecida por haber sido invitada a este espacio tan cálido, con la
calidez que transmite la gente que nos ofrece sus poemas y cuentos.
Alicia
Concetti
- ¡Hola!
Me gustó mucho, me pareció muy familiar. Con todas las posibilidades de
expresar lo que uno siente. ¡Gracias!
Dámaso
Manuel Martínez (escritor – poeta)
- Debo
decirles que la labor de todas ustedes es un ejemplo de “vida” por así
calificarlo. Porque existe camaradería y respeto. Cualidades muy importantes en
estos momentos. Que Dios las ilumine por mucho tiempo más. Son los deseos de
una admiradora.
Celine
Lacroixe (poeta)
AÑO 2010
- En esta
primavera me uno al festejo de los 18 años utópicos con toda la calidez y ternura
que nos brindan.
Gloria
Oscares (poeta, escritora)
- Utopías
hoy representa para mi un renacer, un año en compañía de gente querida.
Dra María
Julia Grisolía
- Muy
bueno porque cultivan la poesía y el amor solidario.
Miguel
Ángel Palacios (escritor, poeta, músico y cantor)
Utopías:
poesía, amigos y duendes. ¡Salud!
Norma
González Falderini (escritora, poeta)
- Por 18
años más alegrándonos con sus poemas y cuentos.
Profesora
Ana María Salvador
- Levanto
mi copa para que el Grupo Utopías brille junto a los legendarios nombres de
Boedo y Florida. Con afecto.
Pablo
Albamonte (escritor)
- ¿Qué
voy a decirles que ya no sepan
Que son un ejemplo a seguir.
Que me siento orgullosa de que me
consideren su amiga.
Que las quiero muchísimo y espero seguir
viendo a Utopías por los menos
otros 18 años. Con Amor.
Carmen
Blanch (actriz, narradora, escritora y cantante)
- Gracias
por ceder el espacio a los artistas plásticos para que la gente pueda ver
nuestras pinturas y poder deleitar nuestros corazones con sus escrituras.
Carla
Lentini- Sandra Scarabel -Miriam Kippes – Emilse Luchettti
(artistas plásticas)
- Con
amor.
María
Emilia Pérez -(escritora y poeta)
-
Felicitaciones queridas amigas, me congratulo por haberlas conocido en los
comienzos y haberme convertido en seguidora que, aunque en algunos intervalos
no pude estar presente, siempre estoy junto a ustedes. Con inmenso cariño.
Beatriz
Pérez Deidda (poeta escritora)
(Presentó
nuestra primera revista literaria)
- A la
Profesora Nélida Pareja y a todos los amigos de “Utopías”, agradezco esta
emocionante oportunidad de reencuentro con mi querido barrio de Liniers.
Dra Olga
Fernández Latour de Botas (escritora- historiadora)
-
Afectuosamente a todo el grupo “Utopías” ¡Gracias! Nos vemos el año próximo.
Alicia
Vander (cantante)
- Mis
aforismos “brillan” porque hay donde contarlos. Gracias chicas y felicidades.
Pablo
Albamonte (escritor)
- Con un
brindis y un ¡salud! / quiero darles mi presente /
tender
amoroso puente / y exaltar tanta virtud / con sincera gratitud / por sembrar
día tras día / semillas de honda poesía / rociada con amistad, / y por tan
bella hermandad / ¡Felicidad Utopías!
Beatriz
Pérez Deidda (escritora , poeta)



